La Biblia está llena de malos ejemplos de padres. Pero también se enfoca en el Padre ideal y cómo los padres humanos pueden seguir su ejemplo para construir sus familias.
Si usted explora en la Biblia en busca de buenos ejemplos de paternidad, encontrará unos pocos. Pero incluso, la mayoría de ellos no dan muchos detalles.
Afortunadamente, hay un Padre ejemplar que se destaca con gran detalle.
Dios el Padre es el equilibrio perfecto entre un papá amoroso que enseña, corrige, anima, establece estándares altos, da buenos dones y ofrece responsabilidades cada vez mayores. Él es siempre fiel, profundamente compasivo, indulgente y capaz de ver el increíble potencial de sus hijos imperfectos.
De hecho, ¡Él está dispuesto a hacer todo lo posible para ayudarnos a alcanzar ese asombroso llamamiento —convertirnos en hijos de Dios y heredar todas las cosas!
Y da instrucciones útiles a los padres humanos que tratan de seguir sus pasos.
¿Qué dice la Biblia acerca de cómo ser un padre según Dios?
Los padres según Dios enseñan
Dios nos enseña el camino de la vida que funciona, que conduce a la felicidad y la satisfacción, que es para nuestro bien y que le agrada a Él.
Y luego nos exhorta a enseñar ese camino de vida a nuestros hijos. Moisés nos ordenó: “y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:7).
Después de instruir a los hijos acerca de los beneficios prometidos por obedecer y honrar a sus padres, el apóstol Pablo escribió:
“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).
La palabra disciplina proviene del griego paideia, que significa “la formación y educación integral de los hijos (que se refiere al desarrollo de la mente y la moral, y emplea para este propósito tanto mandatos y amonestaciones, como reprensiones y castigos)” (Léxico griego de Thayer).
La “amonestación del Señor” muestra que Dios debe ser la fuente de las palabras de exhortación y aliento, las cuales están “motivadas por un profundo amor” (Diccionario expositivo de palabras bíblicas de Zondervan).
Los padres según Dios corrigen con amor
Proverbios 3:12 nos dice: “Porque el Eterno al que ama castiga”. Los padres humanos también deben corregir por amor, teniendo siempre presente el resultado final.
El tiempo y la atención son algunos de los mejores regalos.
El libro de Hebreos profundiza en este pensamiento. A pesar del dolor que sentimos al ser disciplinados, nuestro Padre amoroso lo hace “pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad… pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:10-11).
Nuestros padres humanos nos han corregido “como a ellos les parecía” (v. 10), pero no podemos permitirnos confiar únicamente en nuestras corazonadas. Podemos orar a Dios pidiendo sabiduría (Santiago 1:5) y estudiar su planteamiento acerca de la corrección amorosa, que construye relaciones positivas y tiene beneficios que perduran.
Los padres según Dios no provocan a sus hijos
Los padres según Dios no deben corregir a sus hijos de tal manera que les generen ira o desánimo (Efesios 6:4; Colosenses 3:21). Esto sin duda significa que los padres deben evitar ceder ellos mismos ante la ira. No debemos perder los estribos ni castigar en un arrebato de ira descontrolada.
Es fácil sorprender a nuestros hijos haciendo cosas que no están bien. Pero también es importante reconocer y apreciar cuando hacen las cosas bien.
El ánimo y el apoyo familiar son esenciales. Edythe Denkin, autora de Why Can’t You Catch Me Being Good? [¿Por qué nunca me ves haciendo algo bueno?], señala que “en la edición de octubre de 1998 de la revista Time, estudiantes exitosos de todos los entornos enumeraron sus secretos para el éxito como 'apoyo familiar, espíritu de “yo puedo”, persistencia, participación en la iglesia y diligencia’“ (p. 4).
La ira y el desánimo siempre han sido peligros para los jóvenes, pero las investigaciones muestran que las amenazas a la salud mental y el desarrollo de los adolescentes han aumentado en esta era de ansiedad y redes sociales.
Por ejemplo, se produjo “un aumento repentino y muy significativo en los episodios depresivos graves” entre los adolescentes estadounidenses desde 2010 —aproximadamente un 150 por ciento (Jonathan Haidt, The Anxious Generation [La generación ansiosa], p. 24).
Esto puede hacer que el equilibrio necesario para ser un buen padre sea aún más difícil.
Por supuesto, esto no cambia los principios bíblicos ni la necesidad de enseñarlos y reforzarlos. Pero sí aumenta la necesidad de alentar en lugar de desanimar, y de mostrar amor en lugar de impaciencia e irritación.
Los padres según Dios dan cosas buenas a sus hijos
En el Sermón del Monte, Jesús nos enseñó a acudir a nuestro Padre celestial para satisfacer nuestras necesidades. Él utilizó la tendencia natural de los padres a dar cosas buenas a sus hijos para ilustrar el deseo y la capacidad aún mayores que Dios tiene para dar.
“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:7-11).
Los padres deben ocuparse de las necesidades de sus familias (1 Timoteo 5:8), trabajando con diligencia y dando así un buen ejemplo a sus hijos.
Lamentablemente, hoy en día hay algunos padres negligentes o abusivos que darían piedras y serpientes a sus hijos o los descuidarían. Pero un padre según Dios no sólo responderá positivamente a las peticiones, sino que reflexionará profundamente acerca de las dádivas verdaderamente buenas que tendrán beneficios duraderos para sus hijos. Muchos de estos regalos no tienen que ver con el dinero, las cosas materiales o la última tecnología.
El tiempo y la atención son algunos de los mejores regalos.
“La atención dedicada, según mi experiencia, es la necesidad más apremiante que tiene un niño, porque a nosotros, los padres, nos cuesta muchísimo reconocerla, y mucho más satisfacerla”, dice Ross Campbell, autor de How to Really Love Your Child [Cómo amar de verdad a tu hijo].
¿Por qué? Quizás pensemos que otras cosas que hacemos son suficientes.
“Por ejemplo, los favores especiales (un helado o dulces), los regalos y el hecho de conceder peticiones inusuales parecen sustituir la atención dedicada en ese momento. Estas muestras de amabilidad son buenas, pero es un grave error usarlas como sustituto de la atención dedicada genuina. Me resulta una verdadera tentación recurrir a este tipo de sustitución porque los favores o los regalos son más fáciles de dar y me quitan mucho menos tiempo. Pero he descubierto una y otra vez que mis hijos no dan lo mejor de sí mismos, no se sienten bien ni se comportan de la mejor manera a menos que les brinde ese bien tan preciado: la atención dedicada” (p. 56).
Nuestro Padre amoroso es el ejemplo perfecto de atención específica. Él escucha y se preocupa:
- “Cercano está el Eterno a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras” (Salmos 145:18).
- “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).
- “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7, si desea aprender más acerca de este tema, lo invitamos a leer nuestro artículo “Dios escucha nuestras oraciones”.)
Los padres según Dios se esfuerzan por no seguir los malos ejemplos
Hay muchos ejemplos de padres que cometieron graves errores en la Biblia. (¡Y en la literatura, las obras de teatro, los programas de televisión, las películas y en la vida real actual!)
Pero un padre cristiano debe aprender de los malos ejemplos y esforzarse con determinación por evitar tropiezos tales como:
- Tolerar el mal. Por ejemplo, los hijos de Elí, con arrogancia, robaban al pueblo y se acostaban con las mujeres que acudían al tabernáculo de Dios. Los llamados de atención poco contundentes de Elí no sirvieron para detenerlos, y su corrupción manchó el nombre del sacerdocio de Dios. Esto condujo a su muerte y a la derrota de Israel (1 Samuel 2:12-17, 22-34).
- El favoritismo. A papá le encantaba el gemelo (ligeramente) mayor. A mamá le encantaba el menor. ¿Qué podría salir mal? Vea Génesis 25:28 y 27:1-46 para conocer las mentiras, las amenazas y la división que esto causó.
- Hostilidad. El rey Saúl era duro e irrazonable incluso con sus propios hijos. Reprendió a su hijo Jonatán e incluso le lanzó su lanza para tratar de matarlo (1 Samuel 20:30-33).
Los padres según Dios se esfuerzan por seguir el ejemplo perfecto de nuestro Padre celestial
La Biblia habla mucho acerca de nuestro Padre amoroso, nuestro ejemplo supremo de paternidad. A continuación, se presentan algunos versículos y recursos para un estudio más profundo.
- “Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en su santa morada” (Salmos 68:5).
- “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:3-4).
- “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (Hebreos 12:7).
- “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).
- “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1).
Si usted desea aprender más acerca del ejemplo de crianza de Dios, lo invitamos a leer nuestro artículo “Dios, el Padre”. Y lo invitamos a estudiar más acerca de paternidad bíblica en los artículos de la sección “Consejos prácticos para una crianza positiva de los hijos” del sitio web Vida, Esperanza y Verdad.