Las antiguas profecías se cumplieron exactamente como Dios dijo, y las profecías del tiempo del fin también lo harán. Cuando Dios nos da una advertencia, debemos entender ¡y prestar atención!
Crédito de la imagen: awy1956 a través de Getty Images (editada al español)
Décadas después de que el rey Nabucodonosor saqueara y quemara el templo de Dios en Jerusalén, su descendiente, el rey Belsasar, hizo una gran fiesta. La ciudad estaba bajo asedio, pero él al parecer no estaba preocupado. Estaba seguro de que las paredes de Babilonia eran inexpugnables.
“Con bravuconería [Belsasar] pensó en una manera novedosa de entretener a sus invitados. ¿Qué tal si sacaba los hermosos cálices y vasijas de oro del templo de Salomón? ¿Por qué no usarlos?” (The Expositor’s Bible Commentary [Comentario bíblico del expositor], notas acerca de Daniel 5:1-4).
“Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra” (Daniel 5:4).
Su audacia, idolatría y soberbia seguía el ejemplo de Nabucodonosor (Daniel 3:1-7; 4:30). Y el verdadero Dios había tenido suficiente.
¿Qué decía la escritura en la pared?
“En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía” (Daniel 5:5).
Este fenómeno supernatural aterrorizó al rey. Él podía leer las letras escritas en la pared, pero no podía entender su significado. Tampoco pudieron entenderlo sus astrólogos y hombres sabios, así que el rey eventualmente llamó a Daniel.
“Mene, Mene, Tekel, Uparsin”
Tras recordarles a todos lo que Dios había hecho para humillar el orgullo de Nabucodonosor (vv. 20-21), Daniel le dijo a Belsasar: “contra el Señor del cielo te has ensoberbecido”. Dios estaba cansado de su ego y continuos sacrilegios (vv. 22-23).
Luego, Daniel explicó la escritura en la pared:
- Mene: contados. Esta palabra se repitió para crear énfasis. Daniel explicó: “Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin” (v. 26).
- Tekel: pesado. Daniel dijo: “Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto” (v. 27).
- Uparsin: dividido. Ésta es la forma plural de la palabra peres. Daniel explicó: “Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas” (v. 28).
Esta profecía, como muchas otras, describía pecados y sus consecuencias. Los pecados de Belsasar y de Babilonia los condujeron a un castigo dramático e inminente.
La profecía se cumple
“La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos” (v. 30).
La historia cuenta que los soldados medo-persas desviaron el agua del río Éufrates y fueron capaces de entrar a Babilonia por el lecho del río el 12 de octubre del año 539 a.C.
El claro cumplimiento de ésta y otras profecías debería advertirnos acerca de la importancia de prestar atención a las profecías para nuestros tiempos.
¿Qué está escrito en la pared para nosotros? ¿Estamos viendo la escritura en la pared?
Señales del fin de los tiempos
La Biblia solamente menciona una instancia sobrenatural donde una mano escribió en la pared. Pero las advertencias proféticas se encuentran a lo largo de las Escrituras. Muchas de ellas son para el tiempo del fin, y son tan serias y aterradoras como el mensaje para Belsasar.
Jesucristo mismo dio una muy importante. Tras profetizar la destrucción del edificio más imponente de Jerusalén, el templo reconstruido, los discípulos de Cristo le preguntaron: “¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3).
Las respuestas de Jesús deberían ser tan alarmantes para los lectores modernos como la escritura en la pared de una mano sin cuerpo lo fue para los babilonios.
Tras advertir acerca del engaño religioso, Jesucristo dijo: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”, literalmente “dolores de parto” (vv. 6-8).
Estas señales serían seguidas por tribulación, persecución y martirio. Cristo continuó: “habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (v. 21). Imaginémonos, ¡peor que los horrores infligidos por cualquier déspota malvado del pasado!
En estos aterradores eventos del tiempo del fin, vemos algunos ecos del mensaje que Dios escribió en la pared mucho antes.
Nuestros días están contados
Nuestro mundo moderno ha seguido el ejemplo de rebelión contra Dios y sus leyes que llevó a la destrucción de antiguas civilizaciones. Esta vez Dios nos advierte: “si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (v. 22).
La extinción humana se hizo posible cuando comenzamos a utilizar el impensable poder destructivo del átomo en 1945. Desde entonces, las armas de destrucción masiva se han multiplicado, incluyendo armas químicas y biológicas.
Todas las malas noticias del mundo de hoy serán reemplazadas por las verdaderas buenas noticias del mundo de mañana
Y ahora, el riesgo nuclear está proliferando nuevamente. Nunca se fue, pero la posibilidad de una guerra nuclear causada por error o un diseño diabólico está aumentando.
“Asia Oriental, específicamente en China y Corea del Norte, es donde ocurre el mayor desarrollo. Es posible que una peligrosa proliferación en cascada esté a punto de ocurrir, justo a la sombra de Hiroshima. Probablemente comenzaría en Corea del Norte y se expandiría primero a Japón. Pero no se detendría ahí. El esfuerzo que hemos hecho durante varias décadas para evitar que las armas nucleares se expandan por el planeta puede estar a punto de colapsar. (Ross Andersen, “The New Arms Race” [La nueva Carrera armamentista], The Atlantic, agosto 2025, p. 28).
Según Dan Smith, director del Instituto de Investigación de la Paz Internacional de Estocolmo, la nueva carrera nuclear será “mucho más riesgosa e incierta” que durante la Guerra Fría.
“La próxima carrera nuclear será tanto acerca de la IA, el ciberespacio y el espacio exterior como de misiles en búnkeres o submarinos, o bombas en aviones. Se tratará tanto de software como de hardware” (“Risk of Nuclear War Grows Amid New Arms Race” [El riesgo de armas nucleares crece en una nueva carrera armamentista], DW.com).
Además, el riesgo percibido de no tener un arma nuclear podría conducir a que naciones como Irán, Arabia Saudita, Turquía, Alemania y Polonia busquen su propio arsenal. Y, con cada nuevo miembro del club nuclear y el aumento de la posibilidad de que los terroristas usen armas de destrucción masiva, la sensación de que nuestros días están contados se vuelve más real.
Nuestras acciones han sido pesadas y halladas incorrectas
¿Por qué está sucediendo esto?
“Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días” (Salmos 7:11).
Las leyes de Dios se registraron claramente en la Biblia. Y las consecuencias de obedecer y desobedecer también están estipuladas en capítulos como Levítico 26 y Deuteronomio 28.
Por ejemplo, Dios advirtió: “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos” (Levítico 26:14), la consecuencia será una larga lista de maldiciones dolorosas, terroríficas y devastadoras (vv. 16-39). (Lo invitamos a consultar nuestro artículo ¿Por qué nuestro mundo actual está bajo maldiciones antiguas?).
Los castigos del pecado, aunque no siempre son inmediatos (Eclesiastés 8:11), no deberían ser una sorpresa para nadie en la actualidad, así como no debieron serlo para Belsasar (Daniel 5:22).
Pero Dios sabe que la humanidad está engañada por Satanás (Apocalipsis 12:9). “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión” (Proverbios 21:2), pero no según la opinión de Dios. El versículo continúa: “Pero el Eterno pesa los corazones”. Y, en su justicia, también pesa nuestras acciones (1 Samuel 2:3).
Jesús comparó el tiempo del fin con los tiempos de Noé (Mateo 24:37). Antes del Diluvio, Dios pesó a la humanidad y concluyó que “la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió el Eterno de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón” (Génesis 6:5-6).
Cristo advirtió lo que sucedería antes de su venida, “por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12).
El apóstol Pablo también enumeró actitudes egoístas y malvadas que pesarán mucho en la escala de justicia de Dios:
“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios” (2 Timoteo 3:2-4).
¿Puede alguien decir que estas actitudes no son características específicas de nuestro tiempo?
Así, la humanidad continúa en su carrera loca, corriendo a toda velocidad hacia el precipicio de los límites de la paciencia de Dios con el pecado y el mal. Al final, Él nos advierte acerca del día de su ira, el día del Señor (Isaías 13:9).
“Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes” (v. 11).
Si desea ahondar en los pecados de nuestra era lo invitamos a consultar nuestro el artículo “¿Por qué está Dios enojado con Estados Unidos?”. Si bien Estados Unidos lidera algunos de estos pecados, Dios ha pesado y encontrado faltas en todas las naciones.
Nuestro mundo dividido será vencido
Jan Bremer, presidente y fundador del Grupo Eurasia, considera que nuestro mundo está definido por la división y la disputa.
“Estamos entrando en un período de la historia excepcionalmente peligroso, comparable con la década de los treinta y el inicio de la Guerra Fría… El peligro más inmediato es el desarme de la seguridad y la arquitectura económica, que deja muchos espacios (ciudades y dominios cruciales como el ciberespacio, el espacio exterior y los océanos) sin gobierno o con gobiernos deficientes, completamente susceptibles a que actores corruptos operen con cada vez más impunidad.
“La naturaleza aborrece el vacío” (“Welcome to a World Defined by Polarization, Instability, and Disruption” [Bienvenido a un mundo definido por la polarización, la inestabilidad y el desorden]).
Las profecías del tiempo del fin ilustran un mundo dividido en el que “se levantará nación contra nación, y reino contra reino” (Mateo 24:7). Como vimos en 2 Timoteo 3:2, “habrá hombres amadores de sí mismos”.
Incluso los 10 “reyes” que apoyarán a la bestia del tiempo del fin estarán unidos sólo por poco tiempo en su maldad (Apocalipsis 17:12) y tendrán divisiones fundamentales, así como el hierro y la arcilla (Daniel 2:42-43).
Pero al final, los reinos divididos de este mundo serán reemplazados por el Reino de Dios, unificado y permanente, “y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).
Todas las malas noticias del mundo de hoy serán reemplazadas por las verdaderas buenas noticias del mundo de mañana. Puede estudiar esto en detalle en nuestro folleto gratuito El mundo que vendrá, ¿cómo será?
Los cristianos son llamados a velar
Este conocimiento del plan de Dios y sus seguros resultados de paz tras las tormentas del tiempo del fin debería animar a los cristianos.
Mientras tanto, somos llamados a velar. Tras describir el panorama de los eventos del tiempo del fin, Jesucristo dijo:
“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:34-36).
Somos llamados a velar mientras las profecías bíblicas se cumplen en los eventos del mundo. Somos llamados a leer la escritura en la pared, reconocer las señales de los tiempos y estar listos.
Quienes escuchan las advertencias —quienes reconocen los males que están llevando a nuestro mundo hacia la destrucción y vencen sus pecados personales con oración— quienes son espiritualmente “limpios, y emblanquecidos y purificados”, serán sabios y tendrán entendimiento (Daniel 12:10).
En tiempos que nos hacen sentir perplejidad y temor, Jesucristo dice “erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca” (Lucas 21:25-26, 28); “cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios” (v. 31).
Dios quiere que usted entienda lo que va a suceder. Para conocer más y tener un entendimiento más profundo acerca de su plan profético, vea nuestro folleto gratuito Cómo entender la profecía.