Las alianzas y el viejo orden mundial están siendo sacudidos y reconstruidos con diferentes actores y reglas. ¿Nos dice la Biblia lo que ocurrirá después?
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El presidente Xi Jinping extendió una cálida bienvenida a los más de 25 líderes mundiales reunidos para conmemorar el desfile del Día de la Victoria de China, que marcó el aniversario número 80 del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Entre los asistentes destacados se encontraban el presidente ruso Vladimir Putin y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Si bien India no asistió al desfile, el presidente Narendra Modi sí asistió antes a las reuniones de la Organización de Cooperación de Shanghái.
Estos encuentros hicieron que los ojos del mundo estuvieran puestos en China.
Una demostración del poder militar de China
China utilizó esta oportunidad para mostrar su poder y sus avances militares. El país asiático tiene inmensos recursos y la riqueza necesaria para construir y sostener un poder militar que compite con el de los Estados Unidos. Por ser la segunda nación más numerosa del mundo —recientemente superada por India— China tiene la mayor cantidad de personal militar activo y, al parecer, la determinación para desplegarlo.
Mientras el presidente Xi se paseaba por el pavimento donde se encontraban sus tropas, los soldados gritaban: “La justicia prevalecerá. La paz prevalecerá. El pueblo prevalecerá”. Este eslogan se repetía a menudo, e incluso se leía en pancartas que colgaban de helicópteros.
Dos aspectos del desfile militar fueron particularmente impresionantes. Primero, la impecable disciplina y la perfecta armonía de miles de tropas marchando al unísono, con caras inexpresivas, demostrando una lealtad inmutable hacia su líder.
Ahora, China, junto a otras naciones orientales —una alianza a la que algunos han llamado el eje de la turbulencia— desafía a Estados Unidos.
El segundo aspecto impresionante fue el rápido avance de la milicia de China. Por primera vez, exhibió su misil nuclear triada, llamado así porque puede ser lanzado por aire, tierra o mar —características que sólo comparten Rusia, India y Estados Unidos.
Además del arsenal nuclear de China, en el desfile se mostraron misiles hipersónicos y antibuque, aviones de combate, helicópteros y vehículos aéreos, acuáticos y terrestres, como tanques, drones y armas de energía dirigida.
Todo estaba diseñado para enviar un mensaje a Estados Unidos.
Una reunión de resistencia
En el desfile, el presidente Xi Jinping declaró: “Hoy la humanidad nuevamente debe escoger entre la paz y la guerra, el diálogo y la confrontación”. El señor Xi Jinping aseguró que China se encontraba “en el lado correcto de la historia y el progreso de la civilización humana”. Describió a China como un guardián de la paz, comprometido en tratar a todas las naciones como iguales.
Durante las reuniones, el presidente Xi habló acerca de la misión de China de fomentar la “confianza mutua” y el “beneficio mutuo”, y al mismo tiempo oponerse al “hegemonismo y las políticas de poder” y a la “mentalidad de Guerra Fría, la confrontación de bloques y las prácticas hostiles”.
Sin embargo, la agresión de China hacia Taiwán es una contradicción a estas palabras.
El mensaje claramente estaba dirigido a los Estados Unidos, que China y sus aliados ven como una potencia menguante a la cual buscan activamente desafiar, sobre todo en lo referente al poder militar, el comercio y la preeminencia del dólar. El presidente Xi mostró a China como el vencedor que salvó al mundo de la tiranía japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, aunque claramente fue Estados Unidos quien venció a Japón y facilitó la liberación de China y otras naciones.
Ahora, China, junto a otras naciones orientales —una alianza a la que algunos han llamado el eje de la turbulencia— desafía a Estados Unidos.
La reacción de Estados Unidos
El bloque Organización de Cooperación de Shan-ghái se compone de 10 estados miembros: China, Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Uzbekistán, India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, así como de 14 países compañeros de diálogo. En total, el bloque representa 24 por ciento del territorio de la Tierra, 42 por ciento de los habitantes del mundo y cerca de 23 por ciento del PIB global. Es un bloque formidable, establecido para oponerse al dominio americano.
El presidente Donald Trump ha intentado reafirmar el poder de Estados Unidos y separar a las tres naciones principales: China, Rusia e India.
Primero, estableció impuestos altos (de hasta 145 por ciento) para China en la primera mitad del 2025, con el propósito de atraer a China a la mesa de negociaciones y firmar un acuerdo de comercio.
Luego amenazó con sancionar a Rusia y al mismo tiempo intentó persuadirla de que terminara la guerra en Ucrania con un inusual acuerdo de minerales.
Después intentó separar a Rusia de India con impuestos del 50 por ciento sobre los bienes indios para disuadir a India de comprar petróleo ruso y seguir financiando su guerra contra Ucrania.
Sin embargo, su estrategia fue contraproducente. Sus acciones han fomentado una mayor cooperación entre China, Rusia e India con el fin de aminorar el efecto de las sanciones de Estados Unidos y mitigar el impacto de los impuestos redirigiendo el comercio lejos de los Estados Unidos.
Este cambio se ilustró vívidamente en la jovial interacción del primer ministro indio Modi con el presidente Putin y el presidente Xi, riendo juntos en la primera visita de alto nivel de India a China en siete años.
Otra fotografía de estos eventos dio pie a la ira del presidente Trump, quien escribió: “Por favor denles mis cálidos saludos a Vladimir Putin y Kim Jong-un mientras conspiran contra los Estados Unidos de América”. El presidente Trump luego le pidió a la Unión Europea que pusiera impuestos del 100 por ciento a India y China.
A medida que el orden mundial post Segunda Guerra Mundial, dominado por Estados Unidos, parece apresurarse hacia un final turbulento, la profecía bíblica nos habla acerca del nuevo orden que está emergiendo.
Surgimiento de dos bloques: Asia y Europa
Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo entró en una era bipolar; y los Estados Unidos y la Unión Soviética compitieron ideológica y militarmente en la Guerra Fría.
Más tarde, la Unión Soviética colapsó (1991) y esto dio paso a un mundo unipolar, donde Estados Unidos era la única superpotencia, con un poder económico y militar sin paralelo, además de una impresionante influencia cultural.
Sin embargo, en las últimas décadas, ha estado emergiendo un mundo multipolar, con nuevas potencias como China, India, Rusia y la Unión Europea. Estos bloques están desafiando el dominio de los Estados Unidos sobre el escenario mundial y la actual guerra de impuestos lo único que ha logrado es que esto escale.
Debido a nuestros pecados. Quebrantar las leyes de Dios tiene consecuencias, y esto es especialmente verdad para las naciones a quienes Dios ha bendecido con riquezas y acceso a la sabiduría de la Biblia.
Debido a sus pecados, Dios advirtió que escondería su rostro de aquellos a quienes había bendecido y que “muchos males y angustias” vendrían sobre ellos hasta que reconocieran: “¿No me han venido estos males porque no está mi Dios en medio de mí?” (Deuteronomio 31:17).
Dios está retirando su bendición de nuestras naciones, especialmente de los países de habla inglesa que recibieron grandes bondades gracias a las promesas de Dios para Abraham.
La Biblia nos enseña que las bendiciones de Abraham fueron traspasadas a Isaac y luego a su hijo Israel, quien puso su nombre sobre los dos hijos de José, Efraín y Manasés (Génesis 48:13-20). Israel prometió que Efraín, el hijo menor de José, se convertiría en una multitud de naciones y Manasés sería un gran pueblo.
Un estudio detallado de la profecía y la historia nos muestra que esas bendiciones se cumplieron en los países modernos del Reino Unido y muchas de las naciones de la Mancomunidad (Efraín), y los Estados Unidos de América (Manasés). (Esta impresionante clave profética se detalla en nuestro folleto gratuito Estados Unidos, Gran Bretaña y la Mancomunidad en la profecía.)
Pero a medida que los pecados de estos países aumentan, vemos que sus bendiciones se desvanecen.
Daniel profetizó acerca de tres bloques de potencias que surgirían al final de los tiempos (Daniel 11:40-44).
El Rey del Sur: Se formará una coalición compuesta principalmente por países islámicos al sur de Israel. Este grupo lanzará un ataque sobre Europa, llamado “Rey del Norte”, lo cual provocará un poderoso contraataque (v. 40). Los conflictos históricos entre Europa católica y las fuerzas islámicas resurgirán en el tiempo del fin.
El Rey del Norte: Un bloque de potencias surgirá al norte de Israel, en Europa, representando la resurrección final del Imperio Romano, también conocido como “la bestia”. Se conformará de 10 países o grupos de países y se opondrá a Jesucristo en su venida (Apocalipsis 17:12-14).
Actualmente, Europa se está rearmando y preparando para la guerra en respuesta a la agresión rusa y la presión de Estados Unidos para que asuma una mayor responsabilidad en su propia defensa. Si bien Europa aún no tiene sólo un líder, eventualmente surgirá una figura carismática que se unirá con el falso profeta para liderar esta coalición (Apocalipsis 13:11-18; 19:20).
Ejércitos del Norte y el Oriente: Tras el conflicto entre el Rey del Norte y el Rey del Sur (Daniel 11:40), se escucharán noticias preocupantes desde el oriente y el norte que desafiarán al Rey del Norte y provocarán una gran destrucción (v. 44). Este bloque probablemente será liderado por Rusia (al norte de Israel) y China (al este de Israel).
Las batallas incluirán a un ejército inmenso de 200 millones de hombres provenientes del oriente del río Éufrates (Apocalipsis 9:14-16). La dimensión de este ejército sugiere contribuciones importantes de los países más habitados del mundo, China e India.
Al final, los “reyes del oriente” (Apocalipsis 16:12) se unirán con todos los ejércitos del mundo (Apocalipsis 19:19) para luchar contra Jesucristo en su regreso. Él los vencerá fácilmente y así comenzará a establecer el esperado Reino de Dios en la Tierra.
Estos eventos muestran al mundo en un estado deplorable, lo cual puede generar miedo y ansiedad. Sin embargo, la Biblia anima a los seguidores de Cristo a no temer (Lucas 21:9), asegurándonos que Dios protegerá a sus fieles en los tiempos difíciles.
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