Los terremotos han causado una destrucción generalizada y la muerte de millones de personas. ¿Qué dice la Biblia acerca de los terremotos en los últimos tiempos? ¿Cómo debemos responder?
Los terremotos —la actividad sísmica que hace que la superficie terrestre tiemble— pueden ser especialmente peligrosos y aterradores. Cuando la misma Tierra en la que confiamos sin pensarlo, nos traiciona repentinamente y se vuelve mortal, nuestro mundo entero puede desmoronarse.
Escuchar las historias de los sobrevivientes puede ayudarnos a comprender mejor la realidad de estos desastres devastadores. Katie, quien sobrevivió al terremoto de Christchurch, Nueva Zelanda, en 2011, dijo:
“El 22 de febrero, yo era la directora de un preescolar grande y concurrido. Estaba en el baño con una niña pequeña. Cuando empezó el temblor, la levanté para correr al aula y consolar a los demás niños, pero no podía mantenerme en pie. Acabé en el suelo, abrazando a la niñita con fuerza, aterrorizada. Podía oír a los otros niños gritar en las aulas; no dejaba de gritar ‘¡tortuga, tortuga!’, como habíamos practicado, pero estaban demasiado asustados como para recordar qué hacer.
“Yo también tengo hijos. Eso fue lo más difícil: no podía llegar a ellos, no podía comunicarme con ellos… fue la peor noche de mi vida”.
Poderoso y mortal
Los historiadores han registrado muchos terremotos mortales, y la evidencia de dicha actividad se puede ver fácilmente en las ruinas caídas, en áreas propensas a terremotos.
En la historia moderna, el terremoto de Valdivia (también conocido como el gran terremoto de Chile) del domingo 22 de mayo de 1960 fue el terremoto más potente jamás registrado en el siglo XX. El epicentro se situó aproximadamente a 570 kilómetros al sur de Santiago, siendo Valdivia la ciudad más afectada. Se estima que murieron hasta 6.000 personas. Los costos monetarios fueron alarmantes, estimados en hasta 6.000 millones de dólares en su valor actual.
El terremoto de Tangshan en China (julio de 1976) mató hasta 655.000 personas; y el 12 de enero de 2012, un terremoto de 7,0 en la escala de Richter, mató a más de 220.000, hirió hasta 300.000 y dejó a cientos de miles sin hogar en Haití.
Devastación futura
A medida que la población de las megaciudades del mundo continúa aumentando, los sismólogos señalan que los terremotos de gran magnitud podrían ser especialmente devastadores en numerosos lugares del mundo. Incluso si el epicentro del terremoto se encuentra a cierta distancia, este tipo de temblores también puede generar tsunamis, capaces de aniquilar a un gran número de personas que se encuentran en pueblos, ciudades y aldeas costeras.
Dado el potencial de pérdida de vidas humanas a gran escala, consideremos lo que dice la profecía bíblica acerca de la actividad sísmica futura.
La Biblia predice varios acontecimientos trascendentales antes del regreso de Cristo, el tiempo al que se refiere la Biblia como “el tiempo del fin” (Daniel 11:35, 40). Se avecinan desastres naturales cada vez más graves. Como veremos, existe una estrecha relación entre estos desastres y las advertencias de Dios para que las personas se arrepientan de sus pecados.
Una de las señales que preceden a la segunda venida de Cristo son los terremotos devastadores. En la profecía del Monte de los Olivos, Jesucristo predijo varias tendencias importantes que ocurrirían en el fin de los tiempos, antes de su regreso. Esto fue en respuesta a las preguntas de sus discípulos: “Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3).
Al enumerar algunas de estas señales, Jesús dijo: “y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares” (Mateo 24:7, énfasis añadido).
Advertencias de los antiguos profetas
El profeta Isaías emitió una advertencia similar para el fin de los tiempos. En un mensaje que se aplicó primero a la Jerusalén anterior al regreso de Cristo, el profeta dijo: “Por el Eterno de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor” (Isaías 29:6, énfasis añadido).
Durante el “día del Eterno” (Isaías 2:12), que será un tiempo de juicio sobre las naciones, poco antes de que Cristo regrese, Isaías dijo que el pueblo “se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible del Eterno, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante para castigar la tierra” (Isaías 2:19, énfasis añadido, comparar con el versículo 21).
Verificación del Nuevo Testamento
El libro de Apocalipsis habla de varios terremotos específicos que ocurrirán en el fin de los tiempos. Primero, señala que un terremoto acompañará al sexto sello (Apocalipsis 6:12), un evento que ocurre antes del séptimo sello o también llamado el “día del Eterno” (Joel 2:31).
Diversas escrituras nos advierten que los eventos del fin de los tiempos ocurrirán repentina e inesperadamente. Dios nos advirtió que no nos dejemos agobiar por los afanes de esta vida, de modo que el día del regreso de Cristo llegue sin nosotros estar preparados.
El Apocalipsis también menciona terremotos en los capítulos 8:5; 11:13, 19; y afirma que la ira de Dios concluirá con el mayor terremoto en la historia de la humanidad. Como señaló el apóstol Juan: “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra” (Apocalipsis 16:18). Este terremoto podría causar la división del monte de los Olivos en dos, cuando Jesús descienda a la Tierra (Zacarías 14:4).
De repente, como un ladrón en la noche
Ahora que hemos visto las profecías de terremotos en el fin de los tiempos, debemos considerar qué, este conocimiento, nos motivará a hacer. Diversas escrituras nos advierten que los eventos del fin de los tiempos ocurrirán repentina e inesperadamente. Dios nos advirtió que no nos dejemos agobiar por los afanes de esta vida, de modo que el día del regreso de Cristo llegue sin nosotros estar preparados. “Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra” (Lucas 21:34-35).
Por lo tanto, depende de cada uno de nosotros “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (v. 36).
Hay una serie de advertencias adicionales acerca del cumplimiento repentino e inesperado de las profecías bíblicas:
- “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (2 Pedro 3:10).
- “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Apocalipsis 3:3).
- “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza” (Apocalipsis 16:15).
- “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44).
- “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón… por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:4-6).
- La caída del sistema babilónico al final de los tiempos ocurrirá rápida y repentinamente: “por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre… porque en una hora vino tu juicio… porque en una hora han sido consumidas tantas riquezas… pues en una hora ha sido desolada” (Apocalipsis 18:8, 10, 17, 19, énfasis añadido).
- En el último libro y en el último capítulo de la Biblia, Cristo declaró: “Ciertamente vengo en breve” (Apocalipsis 22:20).
Una analogía de un terremoto
Para animar a los cristianos a permanecer fieles a Dios, el escritor del libro de Hebreos hizo referencia a una profecía del profeta Hageo, en el Antiguo Testamento, donde Dios dijo: “Porque así dice el Eterno de los ejércitos: De aquí a poco [dentro de poco tiempo] yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones [Cristo]; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho el Eterno de los ejércitos” (Hageo 2:6-7).
Aunque esta profecía de Hageo estaba dirigida al templo que estaba siendo reconstruido por los judíos, el autor del libro de Hebreos usó este concepto de “hacer temblar” para animarnos a no rechazar la instrucción de Dios, ya que no escaparemos “si desecháremos al que amonesta desde los cielos” (Hebreos 12:25).
Continuando, el pasaje de Hebreos declara: “La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez [justo antes del regreso de Cristo], y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas (cosas físicas), para que queden las inconmovibles” (vv. 26-27, énfasis añadido).
El punto de esta comparación es que debemos enfocarnos firmemente en recibir un reino inconmovible [el venidero Reino de Dios], sirviendo a Dios con reverencia y temor piadoso (Hebreos 12:28). Este Reino venidero permanecerá para siempre, porque es inconmovible y no puede ser destruido (Daniel 2:44). Éste es el Reino que Cristo establecerá en su venida, al final de los tiempos.
La profecía bíblica importa
Todos debemos tomar en serio las advertencias de la Biblia. Debemos tener cuidado de no cometer el error de rechazar cualquiera de las enseñanzas de Dios, sólo porque no concuerdan con nuestro razonamiento humano: nuestras opiniones, ideas y creencias.
La profecía bíblica muestra que, a menos que la humanidad se arrepienta, terremotos, junto con otras grandes calamidades, azotarán la Tierra en un futuro no muy lejano.
¡Las profecías de la Biblia son importantes y relevantes para nosotros hoy!
Dios no se complace en el sufrimiento que los seres humanos se causan a sí mismos (2 Pedro 3:9). En cambio, Él desea que todos elijamos el camino de la felicidad, el gozo y la abundancia que ofrece a quienes buscan agradarle y quieren vivir su camino de vida (Isaías 2:2-4; 11:9).
Para un estudio adicional, le animamos a leer el artículo “Profecía de los tiempos del fin”.