Vida, Esperanza y Verdad

De la edición Septiembre/Octubre 2021 de la revista Discernir

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”

¿Qué quiso decir Jesucristo con esta conocida frase que encontramos en Juan 14:6? ¿Por qué es relevante para nosotros en la actualidad?

La Biblia contiene muchos de los dichos de Jesucristo y el de: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” es uno controversial. Por ser uno de sus siete “Yo soy”, las implicaciones de esta afirmación son especialmente relevantes para toda la humanidad.

El contexto de “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”

El último año del ministerio de Cristo en la Tierra fue un tiempo muy estresante para sus discípulos.

Cuando se acercaba su última Pascua, Jesús se enteró de que su amigo Lázaro había muerto. Lázaro vivía en Betania, a unos tres kilómetros de Jerusalén, así que con el fin de resucitar a su amigo y guardar la Pascua con sus discípulos en Jerusalén, Jesús les dijo: “Vamos a Judea otra vez” (Juan 11:7).

Los discípulos sabían muy bien el grave peligro que corrían si regresaban a Judea. Tomás incluso les “dijo a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él” (v. 16). Y en el camino, Cristo les dio a sus discípulos información más explícita de lo que les esperaba (Mateo 20:17-19). Tras guardar su última Pascua, Jesús nuevamente les recordó que su muerte era inminente y pronto los dejaría (Juan 13:31-33).

Pedro quería saber por qué no podía seguirlo hasta ese momento y, como Tomás lo había hecho, dijo apresuradamente que estaba listo para morir por su Maestro (v. 37). Pero Jesús le respondió que, en lugar de ello, Pedro lo negaría tres veces (v. 38).

Para ese entonces, los discípulos estaban “completamente desconcertados y desanimados. Jesús les había dicho que los dejaría (Juan 7:34; 8:21; 12:8, 35; 13:33), que moriría (12:32-33), que uno de los doce era un traidor (13:21), que Pedro lo negaría tres veces (13:38), que Satanás estaba en contra de todos ellos (Lucas 22:31-32) y que sus discípulos se dispersarían (Mateo 26:31). El peso acumulado de estas revelaciones debe haberlos deprimido profundamente” (John F. Walvoord y Roy B. Zuck, editores, The Bible Knowledge Commentary [Comentario de conocimiento bíblico], comentario de Juan 14:1-14).

“No se turbe vuestro corazón”

Al percibir la preocupación de sus discípulos, Jesús les dijo: “No se turbe vuestro corazón... si me me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo... Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino” (Juan 14:1, 3, 4).

Entonces Tomás, el discípulo con una personalidad incrédula y un tanto pesimista (Juan 20:24-25), expresó francamente la ansiedad y el desconcierto que todos los discípulos sentían: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:5). Ése fue el contexto y la pregunta que hizo Jesús afirmara: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (v. 6).

Esta aseveración les dio a los discípulos la seguridad que necesitaban y es la respuesta a las preguntas más importantes en la actualidad. Las palabras de Jesús muestran el camino que todo ser humano debe seguir para alcanzar su maravilloso potencial y el propósito de su vida.

Jesús no sólo estaba diciendo que podemos tener una vida con propósito; dijo que solamente Él es capaz de ser la guía que todo ser humano necesita. Hoy en día, la mayoría quiere ser libre para trazar su propio camino, crear su propia verdad y decidir cuál es el propósito de su vida. Por eso la afirmación de Cristo de que Él es la única respuesta a estas importantes preguntas es tan controversial.

Jesucristo vino para dar fe de “la verdad”, una explicación invariable y absoluta de la forma en que debemos vivir y los valores que debemos tener.  Dado que sólo 31 por ciento de la población mundial se considera cristiano, algunos ven las palabras de Jesús como un discurso de odio hacia los demás. Pero Jesucristo es Dios; y como Creador de todas las cosas, tiene la perspectiva y la autoridad para hacer una afirmación como ésta (Juan 20:28; Colosenses 1:15-16).

También debemos tener en cuenta que Dios ama a toda la humanidad y su plan es darles a todos la oportunidad de conocerlo y entender su camino (2 Pedro 3:9; Apocalipsis 20:5). Algunos tendrán su oportunidad en esta vida; otros en una vida venidera. Para descubrir más acerca del maravilloso y poco comprendido plan de salvación de Dios, lea “Escondidas a plena vista: las fiestas que Jesús guardó”.

Ahora analicemos lo que Jesucristo dijo frase por frase.

“Yo soy el camino”

Cuando dijo “Yo soy el camino”, Cristo estaba reiterando su enseñanza acerca de la forma en que los humanos debemos vivir. Hablaba de “el camino que lleva a la vida” (Mateo 7:14), el cual es “difícil” y “pocos son los que [lo] hallan” (Biblia traducción al lenguaje actual).

Jesucristo nos dejó un ejemplo a través de su vida. Guardó todos los mandamientos de Dios (incluyendo el mandamiento del sábado) y observó todas las fiestas bíblicas. Lo mismo hicieron sus discípulos y les enseñaron a otros que vivir como Jesucristo es una parte fundamental del verdadero cristianismo.

Pedro escribió que debemos seguir los pasos de Jesús (1 Pedro 2:21); Pablo les dijo a los cristianos que lo imitaran así como él imitaba a Cristo (1 Corintios 11:1); y Juan subrayó que quienes dicen ser cristianos deben “andar como [Cristo] anduvo” (1 Juan 2:6).

Este camino de vida era un factor tan característico de los cristianos del primer siglo que se les conocía como seguidores “del Camino” (Hechos 19:23; 24:14).

“Yo soy... la verdad”

La verdad ha sido un tema controversial durante mucho tiempo. Hoy en día es popular creer que cada persona o cultura determina su propia verdad. La aceptación del multiculturalismo (la creencia de que todos los valores e ideas son igual de válidos) se basa en esta premisa. Pero Cristo contradijo enfáticamente esta idea errada.

Cuando estaba siendo juzgado por Pilato, Jesús dijo: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37).

La respuesta de Pilato fue predecible: “¿Qué es la verdad?”.

En oposición a los valores vagos y cambiantes de la humanidad, Jesús dijo que Él era testigo de la verdad, no una verdad variable. Y describiendo el origen de Cristo, Juan escribió que cuando “aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”, estaba “lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

Jesucristo vino para dar fe de “la verdad”, una explicación invariable y absoluta de la forma en que debemos vivir y los valores que debemos tener.  

“Yo soy... la vida”

Disfrutar la vida y el instinto de supervivencia parecen ser características innatas del ser humano. No nos gusta pensar que nuestra vida terminará. Idealmente, nos gustaría disfrutar de una vida feliz y saludable para siempre. Reflexionando acerca de este deseo humano, Salomón dijo que Dios “ha puesto eternidad en el corazón de [los hombres]” (Eclesiastés 3:11).

En la época de Jesús, las personas se preguntaban cómo podían recibir la vida eterna (Mateo 19:16; Lucas 10:25). Y éste fue un tema del que Cristo habló constantemente.

Hablando de sí mismo en tercera persona, Jesús le dijo a Nicodemo: “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:15). Luego explicó: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (v. 16).

Nuestra vida humana temporal proviene de y es sostenida por Dios. Pero una de las cosas maravillosas acerca de Jesús es que Él, siendo Dios, tiene vida en sí mismo. Como dijo Juan: “En él estaba la vida”, y fue el Padre quien “ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo” (Juan 1:4; 5:26).

La vida eterna que Jesús posee es algo que desea darnos a nosotros. Como le dijo a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).

Los seres humanos sólo podemos recibir vida eterna a través de Jesucristo. No hay otra forma de recibir este maravilloso regalo. Como Pedro les dijo a las autoridades judías, no hay salvación por medio de nadie más, “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Resumen de “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”

Tras decir “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”, Jesús agregó: “nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Sólo podemos tener una relación con el Padre a través de Jesucristo.

Cristo es quien nos enseña cómo debemos vivir nuestra vida. A través de Él aprendemos qué es la verdad absoluta; y si creemos en Él y le obedecemos, podemos recibir la vida eterna.

Juan resume estos conceptos con las siguientes palabras: “sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

Sí, las palabras de Jesús son controversiales, pero son un sabio consejo que todos haríamos bien en escuchar. 

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