Hoy en día, nuestros pecados se están saliendo de control, amenazando con traer consigo el juicio sobre nuestras naciones. ¿Qué nos espera si no cambiamos nuestra forma de actuar?
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“Desde hace mucho tiempo, Las Vegas es conocida como la Ciudad del Pecado por ofrecer acceso las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a todo tipo de indecencias. Estados Unidos se está convirtiendo rápidamente en la Nación del Pecado”.
Así comienza una columna en el sitio de noticias Axios titulada: “Detrás del telón: el pecado a gran escala”. En ella se analiza cómo vicios sociales como la marihuana, los juegos de azar y la pornografía se han salido de control.
Muestra sus efectos devastadores en nuestra sociedad y se pregunta por qué el gobierno no interviene.
¿Cuáles son las repercusiones sociales de estos vicios? ¿Qué nos advierte la Biblia acerca del juicio inminente si no cambiamos?
Un cambio significativo
Muchas personas creen que el mundo está mejorando, con avances tecnológicos que parecen no tener límites. No obstante, a pesar de nuestro rápido crecimiento tecnológico, en general, parece que nuestro carácter se está deteriorando.
Lo que alguna vez se consideró indecente y vergonzoso ahora es aceptado y glorificado. Las actividades que antes estaban confinadas a las sombras de la sociedad ahora se celebran abiertamente e incluso las presentan como valores progresistas de una sociedad avanzada. Y lo que antes parecía bueno y saludable, ahora muchos lo consideran anticuado y hasta detestable.
Así lo profetizó el profeta Isaías: las sociedades modernas llaman “a lo malo dicen bueno y a lo bueno malo” (Isaías 5:20).
Esto se nota sobre todo en Estados Unidos, la nación líder del mundo, aunque también está presente en muchos otros países desarrollados e industrializados. (Si desea conocer más acerca de lo que dice la Biblia de muchas naciones modernas lo invitamos a leer nuestro folleto “Estados Unidos, Gran Bretaña y la Mancomunidad en la profecía”.)
Veamos algunos ejemplos.
Inmoralidad sexual
No hace mucho, el matrimonio se consideraba la norma, y las relaciones sexuales fuera de él se veían como algo incorrecto. Hoy en día, el sexo prematrimonial es algo común, y las personas permanecen solteras por más tiempo u optan por la convivencia prematrimonial.
Tener múltiples parejas sexuales ya no es algo inusual, y estilos de vida sexuales como la homosexualidad, el poliamor y el matrimonio abierto —que la Biblia prohíbe— se consideran cada vez más normales en la actualidad.
Nuestro entretenimiento actual a menudo presenta escenas de inmoralidad sexual y promueve la homosexualidad, incluso cuando no tiene relación con la trama. Estas escenas eran impensables hace unas pocas generaciones.
Muchos de los que optan por el matrimonio ya no lo ven como un compromiso de por vida. El divorcio y el nuevo matrimonio se aceptan como acontecimientos normales de la vida.
Pornografía
Internet ha convertido la pornografía en un vicio generalizado y disponible a voluntad. La edad promedio de exposición es de 12 años, y la mitad se encuentra con ella accidentalmente al hacer clic en un enlace a material pornográfico.
Lo peor de todo es que 52 por ciento de los adolescentes encuestados dijo haber visto pornografía violenta, incluyendo lo que parecía ser una violación, estrangulamiento o alguien sufriendo dolor.
Estados Unidos no sólo permite este tipo de material, sino que también es uno de sus mayores exportadores.
Aborto
Tradicionalmente, el matrimonio y la familia eran la norma para criar a los hijos. Sin embargo, el aumento de las relaciones sexuales prematrimoniales ha llevado a más embarazos no deseados y a la consiguiente interrupción de vidas no nacidas.
Es posible que el aborto se haya promovido como un caso excepcional para casos de violación o incesto, pero se ha vuelto algo común.
Las píldoras abortivas han simplificado aún más este procedimiento, y se comercializan como seguras y efectivas, aunque muchos pasan por alto los posibles riesgos fisiológicos y para la salud que implican.
Se estima que una cuarta parte de las mujeres se someterá a un aborto a lo largo de su vida y que alrededor del 20 por ciento de todos los embarazos en Estados Unidos se interrumpen. A nivel mundial, la cifra es aún mayor, según la OMS, 29 por ciento de todos los embarazos terminan en aborto. Lo que antes era poco común, ahora es algo habitual.
Drogas
El aumento de todos estos vicios pone de manifiesto un declive significativo en nuestra sociedad. Lo que antes era poco común o se practicaba en secreto, ahora es habitual y se hace a la vista de todos.
Muchas sociedades han pasado de una política estricta en materia de drogas a otra que valora la elección individual. La marihuana, que antes se consideraba una droga de iniciación peligrosa (una droga que conduce al consumo de sustancias más fuertes), ha sido despenalizada en su mayor parte a pesar de sus efectos perjudiciales bien documentados acerca de la salud mental y física.
A pesar de que la marihuana moderna es entre cinco y quince veces más potente que en 1960, muchos siguen promoviendo su uso recreativo y médico como algo seguro.
Nuestra cultura, reflejada en el cine, la música, las celebridades y las redes sociales, ha normalizado el consumo de drogas y lo presenta como un rito de iniciación para los jóvenes. Sin embargo, algunas de las sustancias actuales, como el fentanilo, son letales con un solo consumo, lo que representa un peligro mucho mayor que las drogas de generaciones anteriores.
A pesar de los peligros y los efectos negativos del consumo de drogas, algunos creen que despenalizarlo es la solución.
Apuestas
Lo que antes se consideraba un vicio, una falta moral y una tentación peligrosa se ha normalizado ampliamente, se ha comercializado y se ha integrado digitalmente en la vida cotidiana. Ahora, puede usar su dispositivo para hacer una apuesta sobre casi cualquier cosa imaginable, en cualquier momento y en cualquier lugar.
Desde 2018, cuando la Corte Suprema derogó la Ley de Protección del Deporte Profesional y Amateur, las apuestas deportivas se han integrado en la cultura dominante, y las emisoras suelen discutir las cuotas de las apuestas. La fácil disponibilidad de los juegos de azar ha llevado a que la adicción se extienda sin control, destrozando familias cuando uno de sus miembros apuesta el dinero familiar en un intento desesperado por vencer las probabilidades y ganar a lo grande.
Y no se trata sólo de deportes. El juego se ha expandido a los mercados de predicción que siguen eventos del mundo real, como las “apuestas de muerte”, en las que las personas apuestan por el sufrimiento ajeno. Estas apuestas abarcan resultados de guerras, elecciones, asesinatos, hambrunas, pandemias, desastres naturales, la muerte de un líder o una celebridad y mucho más.
El aumento de todos estos vicios pone de manifiesto un declive significativo en nuestra sociedad. Lo que antes era poco común o se practicaba en secreto, ahora es habitual y se hace a la vista de todos.
Orgullosos de nuestro pecado
Lo que antes era vergonzoso se ha normalizado tanto que muchas personas ya no sienten vergüenza. Nos hemos vuelto orgullosos, priorizando nuestro yo y nuestros deseos personales por encima de las necesidades de nuestras familias, sociedades y naciones. Estos vicios nos llevan a otros pecados y adicciones que nos dañan a nosotros y a nuestras familias. Las consecuencias son nefastas.
El profeta Isaías advirtió que la gente “publica su pecado, no lo disimulan”. ¿El resultado? “Amontonaron mal para sí” (Isaías 3:9).
Antes de que la antigua Judá cayera ante el ejército babilónico invasor de Nabucodonosor, Dios advirtió al pueblo acerca de su falta de vergüenza por su mal comportamiento. Él preguntó: “¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo, ni supieron avergonzarse” (Jeremías 8:12).
Su incapacidad para sentir vergüenza era profundamente preocupante, y es un reflejo de nuestra sociedad. Cuando Adán y Eva pecaron contra Dios, se sintieron avergonzados y se escondieron (Génesis 3:8). No obstante, muchos hoy en día no sienten vergüenza y celebran abiertamente sus pecados, incluso los mismos pecados que los de Sodoma.
Por ejemplo, se está planeando un festival del orgullo gay en el Mar Muerto, cerca del lugar donde se encontraban la antigua Sodoma y Gomorra, ciudades que Dios destruyó por su maldad manifiesta.
El temible juicio de Dios contra Sodoma y Gomorra resuena hoy: “y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente” (2 Pedro 2:6).
Dios nos advierte que no nos engañemos a nosotros mismos. De Él no se burla nadie, y cosecharemos lo que sembremos (Gálatas 6:7). Si sembramos maldad, cosecharemos destrucción.
Si desea estudiar más acerca de las advertencias de Dios y las profecías del fin de los tiempos, lo invitamos a leer nuestro folleto, Cómo entender la profecía.
¿Dónde están nuestros líderes?
Como destacó la publicación de Axios, nuestros líderes no sólo guardan silencio ante estos males, sino que muchos también participan activamente al beneficiarse de ellos.
Isaías advirtió que nuestros pecados provocarían una escasez de líderes genuinos. En su lugar, seríamos gobernados por líderes infantiles que nos desviarían del camino (Isaías 3:1-4, 12).
Dios profetizó que la situación se deterioraría de tal manera y que las soluciones serían tan escasas que nadie querría gobernar sobre las ruinas (vv. 6-7).
Ésta es la trayectoria que siguen nuestras naciones, y sólo empeorará. Dios no hace acepción de personas en su juicio (Romanos 2:11). Él castigó a las ciudades antiguas por sus pecados, así que, ¿por qué deberíamos pensar que nosotros escaparíamos?
Ante el fracaso de nuestros líderes, debemos considerar nuestra propia responsabilidad individual. ¿Qué papel puede desempeñar cada uno de nosotros, a nivel individual, para prevenir estos males en nuestras vidas?
Los peligros de descuidar la ley de Dios
Aunque los gobiernos no regulen estos vicios —dejando, por el contrario, que se salgan de control— usted aún puede gobernar su propia vida.
La razón principal por la que estos males están aumentando en nuestra sociedad es nuestra falta de conocimiento de la ley de Dios. No se trata sólo de ignorancia; a menudo es un rechazo absoluto de la ley de Dios —no querer seguir las reglas bíblicas que se consideran anticuadas y excesivamente restrictivas.
Pero en el año de su 250º aniversario, ¿no se está renovando Estados Unidos en su compromiso con Dios? Si bien existe un movimiento organizado que impulsa a los estadounidenses a reflexionar acerca de sus raíces religiosas y a orar, esa renovación resultará vacía a menos que también se aborde el tema del pecado.
Es sorprendente que el sitio web secular Axios describiera algunos de estos vicios sociales como “pecado”. Pero, ¿qué es exactamente el pecado?
¿Qué es el pecado?
¿Puede usted definir el pecado?
Si no puede, está en buena compañía. Una encuesta de 2019 reveló que sólo el 3 por ciento de las iglesias mencionaba el pecado en sus sermones. El investigador religioso George Barna comentó acerca de esta estadística:
“Es una farsa que una abrumadora mayoría de iglesias cristianas oculte la realidad del pecado, sus consecuencias y sus soluciones a las personas a quienes sirven”.
La Biblia define el pecado en 1 Juan 3:4: “El pecado es infracción de la ley”.
El pecado es la infracción de la ley de Dios. La ley de Dios es una de las enseñanzas más ignoradas en el mundo cristiano. Los predicadores suelen enseñar que ya no está vigente, lo que lleva a los cristianos a restarle importancia a su papel en sus vidas.
Sin la ley de Dios en su vida, el pecado se extenderá y causará estragos. Vivir sin la ley significa que hace lo que le parece correcto en ese momento. Sin embargo, vivir según la ley revela el pecado, lo que nos permite arrepentirnos y cambiar. Cuando dejamos de pecar, evitamos las consecuencias negativas del pecado.
La falta de enseñanza acerca del pecado por parte de nuestros predicadores —y nuestra disposición a vivir sin la ley de Dios— ha hecho que el pecado prevalezca y esté fuera de control en nuestra sociedad. El apóstol Pablo advirtió acerca de cómo se propaga el pecado utilizando la metáfora de la levadura: “Un poco de levadura leuda toda la masa” (1 Corintios 5:6; Gálatas 5:9).
El profeta Oseas registró la advertencia de Dios acerca del rechazo a la ley de Dios. “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (Oseas 4:6). Éstas son palabras contundentes que debemos tomar en cuenta antes de que llegue el juicio.
El versículo siguiente continúa describiendo a nuestra sociedad: “Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí”, y como resultado, Dios convertirá nuestra gloria en vergüenza (v. 7).
¡Por eso se acerca el juicio!
El profeta Isaías nos advirtió: “Buscad al Eterno mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” (Isaías 55:6). Dios revela un tiempo en el que se apartará de nosotros hasta que reconozcamos nuestros pecados (Oseas 5:6, 15).
Aún hay tiempo para que usted busque a Dios.
La pregunta que resta es si prestará atención a esta advertencia antes de que sea demasiado tarde.
Dé el siguiente paso leyendo lo que la Biblia nos dice que hagamos cuando veamos la necesidad de cambiar. ¡Lo invitamos a descargar, estudiar y poner en práctica nuestro folleto gratuito “¡Cambie su vida!”.