¿Ha expuesto y acelerado la mayor crisis en la historia de la Alianza Atlántica la decadencia de la OTAN y del Occidente?
Durante casi ocho décadas, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, liderada por los norteamericanos, ha sido la joya de la corona de la seguridad occidental. Le ha dado a Europa su etapa más larga de relativa paz desde que alcanzara desde el apogeo del Imperio Romano.
Sin embargo, los eventos recientes han alimentado la sensación de ruptura en lo que puede ser la alianza más exitosa de la historia. La angustia trans-atlántica que afloró durante el primer período del presidente Donald Trump, ha evolucionado hasta convertirse en un posible realineamiento que moldearía de una manera muy profunda el orden mundial.
A pesar de que las naciones miembros comparten una historia, cultura y herencia política, la OTAN siempre ha sido una coalición tensa rodeada de divisiones. Su dependencia de un proceso de toma de decisiones que requiere consenso —originalmente de 12, pero ahora de 32 naciones miembros— a menudo implica que el progreso avanza a la velocidad del miembro más lento.
Anatomía de una alianza
La OTAN existe porque Europa y Norteamérica percibieron una amenaza a la seguridad y a la libertad de los países miembros. Hablando de los que firmaron en 1949, el presidente Harry Truman dijo: “Proteger esta zona de la guerra será un gran paso hacia una paz permanente en todo el mundo”.
Décadas más tarde el presidente Ronald Reagan afirmó: “La alianza del Atlántico es el corazón de la política exterior de Norteamérica y su propia seguridad”. La OTAN ha provisto a Washington, el primero entre iguales, de una gran influencia política y una red de bases para proyectar su poder en todas partes del mundo.
Sin embargo, la alianza transatlántica se ha visto frecuentemente como algo dividido y falto de propósito —en el 2019 el presidente francés Emmanuel Macron usó el término “muerte cerebral”, para describir el estado de esta alianza. El antiguo embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Donald Rumsfeld dijo que era un hábito afortunado el ser “salvado” una vez cada década por una nueva crisis entre el Occidente y el Kremlin.
La invasión rusa a Ucrania en el 2022 supuso una inyección de adrenalina para la OTAN y dio inicio a su actividad más ambiciosa en su historia reciente. Sin embargo, ese impulso se ha desvanecido, reemplazado por la cruda realidad de una administración que ya no considera la defensa de Europa como el principal interés de Estados Unidos.
El punto de inflexión
El Occidente se encuentra en una coyuntura crítica desde que el presidente Trump regresara a la Casa Blanca decidido a terminar su trabajo de realineamiento global. Su “estrategia de seguridad nacional” lanzada en noviembre del 2025, estremeció a los líderes en las capitales europeas como un balde de agua fría y no sólo marcó un giro en la política, sino que además se sintió como una demanda de divorcio.
El informe acusaba a los líderes europeos electos de redoblar sus esfuerzos en materia de inmigración en una carrera hacia la "eliminación de la civilización". Describía a Europa como un traidor a la propia civilización occidental, advirtiendo que el continente podría volverse irreconocible en dos décadas. El informe incluso sugería que la actual administración en Washington ve cómo Europa se está debilitando a pasos agigantados hasta el punto de que ya no se puede confiar en ella, y que en estos momentos es más una carga que un aliado.
Muchos perciben este informe como otra señal del fin del orden occidental. Paul Taylor, un antiguo militante del centro de política europea, escribió en The Guardian: “el informe efectivamente declara la guerra civilizatoria contra la UE y sus valores”.
Groenlandia, un territorio polémico
Las frustraciones que antes eran murmullos en Europa, se convirtieron en indignación generalizada cuando el presidente americano amenazó con invadir Groenlandia, burlándose de ella al decir que confiaba en “dos trineos de perros” para su defensa.
La introducción de misiles hipersónicos capaces de volar sobre las regiones polares a una velocidad once veces mayor que la del sonido, ha convertido al Ártico en una parte indispensable de la defensa de la OTAN. Además de su localización estratégica, esta isla glacial alberga depósitos masivos de raros y cruciales minerales.
La crisis fue solucionada, pero fue la primera vez que los gobiernos en Europa contemplaron las ramificaciones de un miembro de la OTAN invadiendo a otro.
“La doctrina Donroe” en Norteamérica
La administración de Trump ha manifestado abiertamente su desprecio por la alianza, definiendo a la OTAN como una pérdida de dinero y criticando duramente a los aliados por su supuesta ineficacia al no asumir su parte de la carga. Washington parece ver a Europa como un museo de glorias pasadas a la espera de su obituario.
En el corazón de esta ruptura tumultuosa se encuentra la doctrina Donroe, un giro hacia un enfoque transaccional de la geopolítica, a veces desconcertante, que considera a los aliados no como multiplicadores de fuerza, sino como dependientes ambiciosos. Hay que señalar el hecho de que Estados Unidos está sobreendeudado y gasta más pagando los intereses de la deuda que en defensa, por lo tanto no puede seguir subsidiando la defensa europea.
La adulación como una defensa contra Donald Trump
Los líderes europeos, inicialmente sorprendidos por el lenguaje duro y las amenazas arancelarias del presidente Trump, han probado con una estrategia de contención mediante la deferencia.
El enfoque europeo se ha caracterizado como una actuación desesperada para un solo espectador. Alain Frachon, columnista del importante periódico francés Le Monde, señaló que los líderes lo han “adulado, felicitado, alabado por sus logros y le han agradecido: todo para evitar disgustar al gran hombre” (5 de septiembre de 2025).
Algunos observadores han ido más lejos, Robert Kagan, escritor del The Atlantic, dijo que ciertos líderes decidieron: “apelar a su vanidad… accediendo a sus aranceles punitivos sin resistencia” y aun llamándolo a él “papá” (10 de septiembre de 2025).
El helado invierno entre Europa y Estados Unidos
Pero la máscara de la deferencia se está cayendo. La portada del periódico alemán Der Spiegel, del 23 de enero de 2026, mostraba a líderes europeos vestidos con atuendos de guerreros nórdicos y blandiendo espadas. Traducido al inglés, el titular decía: "¡Donald, basta ya!". Al pie se leía: "Cómo Europa puede plantar cara al imperialismo de Trump”.
The Spectator, un periódico británico semanal, también se sumó a la lucha contra el presidente estadounidense, afirmando: "Su narcisismo, vulgaridad y grandilocuencia parecían confirmar todas las sospechas sobre Estados Unidos en su peor versión: nativista, aislacionista, burdamente egoísta. Norteamérica es una fortaleza guiada por un hombre con poca paciencia para los aliados y las alianzas” (2 de febrero de 2026).
Por décadas, Estados Unidos fue considerado el máximo garante de la seguridad europea y los valores liberales. Una encuesta de YouGov de enero de 2026 reveló que 64 por ciento de los británicos tiene una opinión desfavorable de Estados Unidos, un aumento de 28 puntos desde noviembre de 2023. Un asombroso 71 por ciento de los alemanes considera ahora a Estados Unidos un adversario, según una encuesta realizada por Forsa en enero del 2026.
La retórica de los líderes europeos también se ha despojado de las habituales cortesías diplomáticas.
El presidente francés Emmanuel Macron insistió en que la Unión Europea debe ser "inflexible", mientras que la presidenta de la comisión europea, Ursula von der Leyen declaró que se estaban ya trazando “las líneas de la batalla”.
El canciller alemán, Friedrich Merz, el líder de la democracia más poblada de Europa, dijo: “Los norteamericanos están persiguiendo sus propios intereses de una manera muy agresiva” y concluyó que Alemania debe hacer lo mismo.
El largo retiro de Europa
Este extraordinario continente ocupa sólo el 4 por ciento de la superficie terrestre mundial (excluyendo a Rusia). Sin embargo, ha moldeado buena parte de la historia humana los últimos 500 años al conquistar y administrar el 80 por ciento del planeta.
El temor a la presencia de tropas rusas en Ucrania —zona de influencia de la OTAN— obliga a los europeos a enfrentarse a la realidad.
Ahora Europa parece haberse convertido en un mero espectador. Según casi todos los indicadores de poderío militar, la proporción de Europa en la economía y la fuerza militar globales se encuentra en su nivel más bajo desde la Edad Media.
Las cifras describen un estancamiento difícil de ignorar. Desde el 2009, la riqueza de los hogares europeos ha crecido apenas un tercio de lo que ha crecido la de los estadounidenses.
Europa se está quedando atrás en la era digital
Actualmente, Europa no genera ni las nuevas tecnologías ni las empresas competitivas que exige el siglo XXI. Una cultura reacia al riesgo y una regulación asfixiante han provocado que sólo cuatro de las 50 compañías tecnológicas más importantes del mundo sean europeas.
Mientras la UE grava y regula en exceso las industrias que aún controla, los gigantes tecnológicos de Estados Unidos —Microsoft, Meta, Amazon y Google Alphabet— planean invertir hasta 670 mil millones de dólares para construir una infraestructura con inteligencia artificial, eso es sólo para este año.
Uno de los referentes más importantes del sector tecnológico en Estados Unidos, Henna Virkkunen, reconoció la necesidad de impulsar una mayor independencia tecnológica. En esa línea de pensamiento, el Parlamento Europeo aprobó una resolución acerca de la “soberanía tecnológica”, con el objetivo de promover y favorecer los productos digitales desarrollados en Europa.
Sin embargo, de acuerdo con una encuesta realizada en enero del 2025 por Bitkom, un grupo de presión digital con sede en Berlín, el 80 por ciento de las compañías alemanas dependen de las tecnologías digitales americanas para funcionar.
En el escenario apocalíptico, sobre el que ahora se murmura en las capitales europeas, todo puede cambiar con una orden ejecutiva de la Casa Blanca que, en medio de una disputa comercial o una crisis de seguridad, corte el acceso de la región a los centros de datos o al software de correo electrónico que las empresas y los gobiernos necesitan para sobrevivir.
Pensar en lo impensable
Por años Europa ha disfrutado de la seguridad de la sombrilla nuclear norteamericana. Sin embargo, las décadas de abandono que siguieron han debilitado las industrias de defensa de los miembros europeos de la OTAN. En vez de eso han confiado en los Estados Unidos, que sigue siendo una nación indispensable cuando se habla de las herramientas de la guerra moderna.
“Si alguien piensa que la Unión Europea —o Europa como un todo— puede defenderse a sí misma sin Estados Unidos, está soñando. No podemos”, afirmó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte a un Parlamento Europeo atónito.
El temor a la presencia de tropas rusas en Ucrania —zona de influencia de la OTAN— obliga a los europeos a enfrentarse a la realidad.
Ante la posible eliminación de la protección nuclear que ofrece Estados Unidos, cada vez más europeos barajan la idea, antes impensable, de adquirir o desarrollar sus propias armas nucleares. Noticias sobre una disuasión nuclear "nórdica conjunta" o un programa nuclear alemán han acaparado numerosos titulares últimamente:
- “Inglaterra está en conversaciones para proteger a Suecia con disuación nuclear (The Telegraph, 27 de enero de 2026).
- “Alemania podría desarrollar sus propias armas nucleares con aliados de la Unión Europea” (New York Post, 1 de febrero del 2026).
- “La estrategia de Trump con Groenlandia obliga a Europa a buscar sus propios arsenales nucleares” (Político, 21 de febrero del 2026).
Europa ante la encrucijada
Por cerca de 80 años, el sueño de una Europa unificada y pacífica ha sido la religión secular del continente.
Estamos presenciando los primeros indicios de un cambio, a medida que los conflictos internos debilitan el escudo de la OTAN y Europa se ve obligada a buscar su propia defensa.
Diez reyes y una mente
El libro de Apocalipsis nos habla de un sorprendente alineamiento político: “Y los diez cuernos que has visto son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia” (Apocalipsis 17:12).
En una futura crisis geopolítica, una unión conformada por diez líderes de bloques regionales en Europa, entregará su poder y autoridad a un poderoso líder venidero al que la Biblia llama la bestia o el rey del Norte (Daniel 11:40). El libro de Daniel también describe este líder del tiempo del fin, como un hombre: “un rey altivo de rostro y entendido en enigmas” (Daniel 8:23). Obtendrá poder con astucia, mediante maniobras políticas.
El coloso económico que liderará no tendrá rival en la historia y poseerá una fuerza militar tan sorprendente que tomará totalmente desprevenido al mundo (Daniel 11:40-41).
La actual fragmentación de la OTAN podría ser el catalizador de esta profecía. Cuando se habla del poder europeo, entran en la discusión el tema de una Europa de dos velocidades o una Europa central. A medida que se debilita la OTAN, un grupo más reducido y comprometido de naciones —los diez reyes— podría emerger del caos para formar el núcleo duro de esta potencia suprema.
Muchos se preguntarán, dada la actual posición de Europa, cómo podría volver a alcanzar tal dominio. Sin embargo, la profecía bíblica indica que cuando se produzca este resurgimiento, el mundo se asombrará, pues había asumido que el orden liderado por Europa no volvería a resurgir (Apocalipsis 13:3).
Sólo el tiempo nos mostrará cuán dramático será este resurgimiento.
Sin embargo, la historia muestra que el período de crisis puede conducir rápidamente al cambio en Europa. Hace menos de un siglo, Alemania estaba devastada y económicamente destrozada después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, en poco más de una década se levantó un líder carismático que con poder reconstruyó la fuerza militar de la nación, lo que le permitió volver a sumir al mundo a una guerra mundial.
Es menester vigilar lo que sucede en Europa. Estén atentos a un resurgimiento económico en Europa que amenace la vitalidad económica de Estados Unidos y China. Estén atentos a que la OTAN se vuelva más antiestadounidense o pierda relevancia. Estén atentos a los llamamientos a la creación de un ejército europeo y al desarrollo de una disuasión nuclear más potente. Estén atentos a la aparición de un líder fuerte que pueda dirigir una Europa segura e independiente, en lugar de acatar órdenes de Washington.
Se está preparando el escenario para el acto final, escrito miles de años atrás.
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