¡El regreso de Cristo traerá gran alegría a todos! Pero antes de eso, viene un tiempo de tristeza y una advertencia para que no nos tome por sorpresa, “como un ladrón en la noche”.
¿Recuerda usted haber esperado con ansias que sonara la campana final en la escuela antes de las vacaciones de verano? Recuerdo vívidamente estar parado cerca de la puerta, esperando con gran expectación, sabiendo que la campana iba a sonar en cualquier momento.
Todos mis compañeros de clase también estaban emocionados, porque cuando sonara la campana, sería el momento de empezar a divertirse de verdad. Era hora de jugar al futbol, ingresar a la liga infantil de béisbol, a nadar y a montar en bicicleta durante horas.
¿Está usted esperando con ansias un momento futuro en el que suene la proverbial campana y los habitantes de la Tierra sepan que el “verano” ya llegó?
Al sonar la séptima trompeta, Jesucristo regresará, y esto traerá gran gozo. Los muertos en Cristo resucitarán, y también será el inicio del reinado milenial de Jesucristo (1 Tesalonicenses 4:15-18; Apocalipsis 11:15-18). Con Jesucristo gobernando en la Tierra, la humanidad podrá comenzar a experimentar gran alegría y bendiciones.
Para más información acerca de este tiempo, le invitamos a leer nuestro artículo “El milenio de 1.000 años”.
“Esperar con ansias”
Sabiendo la alegría que vendrá tras el regreso de Cristo, muchos se han preguntado cuándo ocurrirá esto. Al igual que los niños esperan con ilusión el comienzo de las vacaciones de verano, mucha gente se pregunta con frecuencia: ¿cuándo volverá Jesucristo?
Los discípulos de Jesús incluso preguntaron: “¿qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3).
Jesús señaló que la humanidad sería tan engañada que, cuando Él venga, en lugar de regocijarse, “entonces lamentarán todas las tribus de la tierra” (v. 30). Pero, con el tiempo, llegarán a comprender —tal como hoy lo comprenden los fieles seguidores de Cristo— que su segunda venida es la mejor noticia de todas.
En Romanos 8:18-19, el apóstol Pablo dijo: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”. Los cristianos “con paciencia lo aguardamos” (v. 25). ¿Por qué?
Porque cuando suene la séptima trompeta, tendrán lugar muchos acontecimientos trascendentales, incluyendo la recompensa de todos los fieles seguidores de Jesucristo a lo largo de la historia. Para más información, le invitamos a leer nuestro artículo “Resurrecciones: ¿qué son?”.
Entonces, ¿cuándo se hará realidad este tiempo futuro? ¿Cómo sabremos cuándo se acerca el “verano”?
Se acerca el verano
Cuando los discípulos de Jesucristo le preguntaron cuándo regresaría, Jesucristo no les dio una fecha exacta. En cambio, les dijo que estuvieran atentos a las condiciones del mundo, del mismo modo que nosotros esperamos la llegada del verano.
En Mateo 24, Jesús dio detalles acerca de los acontecimientos que tendrán lugar antes de su regreso. Entre ellos mencionó la falsa religión, las guerras y los rumores de guerras, el hambre, las pestilencias, los terremotos en diversos lugares y la anarquía (vv. 4-12). Jesús dijo que cuando veamos que suceden todas estas cosas, sabremos que Él está cerca de regresar. Por lo tanto, debemos prestar atención a estos acontecimientos, como prestamos atención al cambio de estación climática.
Esta fascinante exhortación se encuentra en Mateo 24:32-33: “De la higuera aprended la parábola: cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas” (énfasis añadido).
Aun cuando tendremos estas señales, Jesús añadió:
“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (v. 36, énfasis añadido).
Aunque no se nos dice con exactitud cuándo Jesús regresará, debemos estar atentos a las señales. Debemos reconocer que el verano se acerca y debemos discernir los tiempos que vivimos. En este momento, las señales indican que estamos viviendo en los últimos tiempos (Le invitamos a ver nuestra publicación “¿Estamos viviendo en los tiempos del fin?”).
Es importante que reconozcamos los tiempos en que vivimos. Si no lo hacemos, y si no sentimos urgencia respecto a nuestro estado espiritual, entonces el regreso de Cristo podría tomarnos por sorpresa, como un ladrón en la noche.
Dios no quiere que seamos tomados por sorpresa. Por el contrario, quiere que estemos atentos y comprendamos que Jesucristo podría regresar pronto.
Estemos atentos para que el día del Señor no los sorprenda “como ladrón en la noche”
Apocalipsis 3:3 nos enseña la actitud que debemos tener como cristianos. En el mensaje a Sardis (y a todas las iglesias de Apocalipsis 2 y 3), Cristo dijo: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti”.
Este tema del “día del Señor” que vendrá “como ladrón en la noche” también se encuentra en 1 Tesalonicenses 5:2 y 2 Pedro 3:10. (Consulte ¿Qué es el día del Señor? para un análisis más detallado de este momento crucial de la intervención de Dios.)
¿De qué debía estar atenta la Iglesia de Sardis? El contexto se refiere a velar por su estado espiritual. El enfoque está en aferrarse a la verdad de Dios y arrepentirse del pecado. Si no queremos que el regreso de Cristo sea para nosotros como un ladrón en la noche, ¡entonces debemos estar atentos a nuestro estado espiritual!
Se nos ha advertido para que no nos tomen por sorpresa.
Predicción acerca de los últimos tiempos
Hay ciertas actitudes que, según profetizó Dios, estarían presentes en los últimos tiempos. El apóstol Pablo, por inspiración de Dios, nos dio una predicción acerca de las actitudes de los últimos tiempos, no sólo para que estemos al tanto de ellas, sino para que las evitemos.
Él advirtió: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita” (2 Timoteo 3:1-5).
Quienes estén sumidos en estas actitudes no sólo serán incapaces de escuchar las instrucciones que Dios tiene para ellos, sino que estarán tan distraídos, que el regreso de Cristo los sorprenderá como un ladrón en la noche.
Pablo también advirtió acerca de este futuro día de destrucción que tomará por sorpresa a las personas. En 1 Tesalonicenses 5:1-6 dice:
Para aquellos que están espiritualmente preparados, Cristo no regresará como un ladrón en la noche, sino más bien como un esposo que viene a cuidar de su novia.
“Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como un ladrón en la noche; que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”.
Dios no desea que nos tomen por sorpresa y que estemos en la oscuridad. Por el contrario, ¡Él quiere que estemos en la luz, para que el “día del Señor”, tal como fue profetizado, no nos sorprenda como ladrón! El “día del Señor” tomará por sorpresa a quienes se encuentren espiritualmente en la oscuridad.
Aquellos que estén atentos a su estado espiritual no habitarán en el mal, ni en la oscuridad que hay fuera.
Ilumine su vida
Por lo general, un ladrón no irrumpe en una casa en la que las luces están encendidas. Quienes no se encuentran en la oscuridad espiritual habitan en la luz. Esto significa que debemos buscar y permanecer en la luz del modo de vida de Dios.
En el Salmo 119:105, el autor exclamó: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. También podemos hacerlo cuando examinamos nuestras acciones comparándolas con lo que la Palabra de Dios.
A continuación, le presentamos algunos aspectos que debemos considerar para asegurarnos de estar en la luz y no ser tomados por sorpresa por los acontecimientos, “como ladrón en la noche”:
Aproveche el tiempo
Así como aseguramos nuestros hogares y, por lo general, trabajamos durante el día, debemos asegurar espiritualmente nuestras vidas y trabajar en la luz.
- Romanos 13:11-14: “[hagan] esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”.
- Efesios 5:15-16: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (énfasis añadido).
- El mismo Jesucristo dijo en Juan 9:4: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar”.
Nunca se burle del pecado
El pecado es quebrantar la ley de Dios. Según 1 Juan 3:4: “el pecado es infracción de la ley”.
Durante los últimos tiempos, no sólo abundará la anarquía (Mateo 24:12), sino que la actitud predominante será burlarse del pecado y del regreso de Cristo.
- Pedro advirtió acerca de los burladores en los últimos días en 2 Pedro 3:3-4: “en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación”.
- Judas 1:17-18 dice: “Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: en el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos”.
- Al hablar del tiempo cercano a su regreso a la Tierra, Jesús declaró: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos” (Lucas 17:26-27).
Revístase de justicia
Una parte fundamental de estar vigilantes y preparados para el regreso de Jesucristo es asegurarnos de estar revestidos de justicia.
- En Colosenses 3:8-10 se nos dice: “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó”.
- Jesucristo utilizó la desnudez para representar la injusticia y la falta de preparación. Aconsejó a la Iglesia de Dios en Laodicea que le compraran “vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez” (Apocalipsis 3:18).
Apocalipsis 16:15 nos dice: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza”.
Jesucristo va a regresar. Es imprescindible que estemos preparados para su regreso siguiendo las instrucciones que nos ha dado en las Sagradas Escrituras. La Biblia nos enseña a vivir nuestras vidas de tal manera que podamos estar preparados y podamos revestirnos de vestiduras santas y justas.
¿Un ladrón o un esposo?
Para aquellos que están espiritualmente preparados, Cristo no regresará como un ladrón en la noche, sino más bien como un esposo que viene a cuidar de su novia. Al igual que un esposo ansioso que ha estado ausente en un largo viaje, Jesucristo está ansioso por regresar, y actualmente le está diciendo a su futura esposa que regresará pronto —de manera repentina—, así que estemos preparados.
En Apocalipsis 19:8 se nos dice que a la futura esposa de Cristo: “se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos”. Para obtener más información, le invitamos a consultar nuestro artículo “¿Quién es la novia de Crito?”
Jesús nos anima a velar y orar, y a asegurarnos de estar preparados (véase “Velad y orad”). Él desea que nos preparemos espiritualmente como una novia que se prepara para recibir a su futuro esposo el día de su boda. Una novia se asegura de llevar la vestimenta adecuada. Nosotros debemos asegurarnos de llevar la vestimenta espiritual apropiada: un carácter santo y justo.
Ni a usted ni a mí se nos ha concedido tiempo ilimitado para prepararnos.
En Apocalipsis 22:12-14, Cristo concluye: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”.
Al igual que cuando suena la campana que marca el inicio de las vacaciones de verano, cuando resuene la séptima trompeta, se producirán cambios trascendentales. Este acontecimiento monumental llegará antes de que nos demos cuenta. Se acerca el verano, y debemos permanecer espiritualmente alertas y anticipar el regreso de Jesucristo.
Para algunos, Jesucristo regresará como un esposo, trayendo gran alegría. Para otros, Él regresará como un ladrón en la noche. Esforcémonos todos por permanecer en la luz para que no nos tome por sorpresa la oscuridad de la noche.
Para un estudio más profundo, le invitamos a descargar nuestro folleto gratuito Cómo entender la profecía.