Vida, Esperanza y Verdad

La oración de fe

La Biblia dice que la oración de fe salvará al enfermo. ¿Qué es la oración de fe? ¿Qué instrucciones nos da Dios para este tipo de oraciones? ¿Cómo podemos saber si nuestras oraciones serán contestadas?

Las personas que oran le piden a Dios muchas cosas diferentes, tales como protección, sabiduría y bendiciones. Algunas de nuestras oraciones más fervientes probablemente han sido para pedir la sanidad de una enfermedad o alguna lesión, para nosotros mismos y para los demás.

Todos deseamos profundamente que Dios nos responda de inmediato. Pero ¿y si no lo hace? ¿Qué significa cuando Dios no nos responde inmediatamente? ¿Significa esto que no hemos orado una oración de fe?

¿Qué es una oración de fe? ¿Cómo podemos orar con fe y estar seguros de que Dios nos responderá?

La oración de fe y sanidad

La única vez que la frase oración de fe es usada en la versión de la Biblia Nueva Reina Valera es en Santiago 5:15: “Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

En los versículos anteriores leemos como Santiago había dado instrucciones específicas para lidiar con diferentes situaciones. En los versículos13-14 Santiago dice: “¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor”.

Actualmente, la Iglesia de Dios del Nuevo Testamento continúa practicando esta instrucción, y los ancianos de la Iglesia oran y ungen a los miembros que lo pidan. (Vea más en nuestro artículo “Sanidad divina”.)

Pero acaso ¿está diciendo la Biblia que la sanidad depende de la oración de fe de los ancianos, y que la persona enferma no necesita tener fe? No es así. Es necesario que la persona enferma también ore y tenga fe.

Por ejemplo, veamos algunas de las sanidades y milagros de Jesucristo. Jesús, por supuesto, tenía una fe perfecta. Pero estos versículos demuestran que la fe de la persona que sufre si es importante:

  • “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado” (Mateo 9:22).
  • “Conforme a vuestra fe os sea hecho” (Mateo 9:29).
  •  “Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. [falta de fe, Nueva Versión Internacional]” (Marcos 6:5-6).

El pasaje de Santiago también menciona el perdón de los pecados. La Biblia muestra que el perdón de los pecados sólo es posible a través del arrepentimiento genuino hacia Dios. (Vea nuestro artículo “¿Cómo debemos arrepentirnos?”.) Ser perdonado y ser hecho justo ante Dios es vital si queremos que Dios escuche nuestras oraciones.

Instrucciones acerca de la oración de fe y su poder

Jesús enseñó muchas cosas acerca del poder de la oración de fe. Aquí tenemos dos ejemplos de esta clase de oración:

  • “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22).
  • “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:20).

También puede leer los pasajes relacionados en Mateo 21:21; Marcos 11:22-24; y Lucas 17:6. Santiago reiteró la importancia de orar con fe y el peligro de la duda o incredulidad: “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6; vea nuestro artículo “Cómo lidiar con la duda”).

¿Significa esto que, si no recibimos una respuesta inmediata, no tenemos fe? Es una posibilidad, pero también hay otros factores que debemos considerar. Dios en su sabiduría puede responder a nuestras oraciones en forma positiva e inmediata, o tal vez Él quiere que esperemos. O incluso su respuesta puede ser no cuando Él sabe que lo que hemos pedido no es lo mejor para nosotros o para la persona por la que estamos orando.

Pero ¿cómo puede ser esto, cuando la promesa de Dios que leímos en Santiago acerca de responder a la oración de fe pareciera no tener limitaciones? Es importante considerar las otras instrucciones de la Biblia acerca de la oración.

La oración de fe y la voluntad de Dios

Dios claramente nos dice que Él responde a las oraciones de acuerdo con su voluntad.

Cuando un discípulo le pidió a Jesús que les enseñara a orar, Jesús incluyó la enseñanza que debemos orar para que se haga la voluntad de Dios en nuestra vida:

“Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Lucas 11:2).

¿Podemos saber siempre exactamente cuál es la voluntad de Dios, puede haber ocasiones en las que debamos preguntarle a Dios cuál es su voluntad? Incluso Jesucristo oró al Padre pidiéndole lo que Él deseaba en esos momentos, pero también agregó: “hágase tu voluntad”:

“Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mateo 26:39, 42).

Es posible que se requiera de más fe cuando oramos que se haga la voluntad de Dios —sabiendo realmente que su respuesta será la mejor— que el asumir simplemente que Dios nos dará las cosas que deseamos.Es posible que se requiera de más fe cuando oramos que se haga la voluntad de Dios —sabiendo realmente que su respuesta será la mejor— que el asumir simplemente que Dios nos dará las cosas que deseamos.

La oración de fe, persistencia y paciencia

Jesús también nos enseñó la importancia de la persistencia y el esperar pacientemente.

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). Esta parábola relata la historia de la viuda persistente, que finalmente obtuvo la respuesta que quería incluso de un juez injusto.

Obviamente, el punto aquí no es que Dios sea injusto. Este versículo nos enseña que, con nuestra perspectiva humana y limitada, a menudo no podemos ver el cuadro completo acerca de los tiempos de Dios y su perfecta justicia.

Al explicar la parábola, Jesús dijo: “¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (vv. 7-8).

Dios sin duda alguna responderá rápidamente, desde su perspectiva en el momento correcto. Pero puede que su respuesta no siempre nos parezca que sea de una forma inmediata. Estudie más acerca de este tema en nuestro artículo “El tiempo de Dios es perfecto”.

Jesús también habló de la persistencia y la valentía en su parábola acerca de un amigo que pedía pan a su vecino a medianoche (Lucas 11:5-8). Obviamente el punto no es que debemos molestar a Dios, sino que el tener carácter divino incluye persistencia y paciencia. Aprenda más acerca de estas cualidades en “El poder de la persistencia en la oración” y “El fruto del Espíritu: paciencia”.

Cuando seguimos todas las instrucciones acerca de la oración y oramos con fe, podemos estar seguros de que la respuesta de Dios será la mejor respuesta para nosotros.

Razones para tener fe

¿Por qué la oración de fe es eficaz? Porque Dios es todopoderoso y fiel. Jesús prometió a sus discípulos: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

Dios es el Creador, la fuente de todo poder. Nada es imposible para Él: el mover montañas o galaxias no es ningún problema para Dios.

Dios nos ha dado muchas promesas que podemos recibir confiadamente. Él nos ama profundamente y quiere lo mejor para nosotros.

Estudie más acerca de esto en nuestros artículos “Las promesas de Dios: una esperanza cierta”, “Cinco claves para que nuestras oraciones sean respondidas” y “Como crecer en fe”.

La oración de Cristo al interceder por la fe de Pedro

En la noche antes de su crucifixión, Jesús le dijo tiernamente a Pedro: “pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto [o convertido], confirma a tus hermanos” (Lucas 22:32).

La oración de Jesús fue una oración de fe y una oración por fe. También oró por todos sus discípulos y por todos los que creerían en su palabra a través de los siglos: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17:20). Jesucristo no quiere que nuestra fe se debilite, Él quiere que todos seamos fortalecidos.

Dios quiere que crezcamos en fe, y nos ha dejado muchos ejemplos en la Biblia de oraciones contestadas para ayudarnos a fortalecer nuestra fe.Dios quiere que crezcamos en fe, y nos ha dejado muchos ejemplos en la Biblia de oraciones contestadas para ayudarnos a fortalecer nuestra fe.

Las oraciones de fe de Elías

Las oraciones de fe de Elías son algunas de las oraciones más dramáticas registradas en la Biblia. El apóstol Santiago relató una de ellas:

“Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses” (Santiago 5:17).

Este castigo que cayó de forma milagrosa sobre el malvado rey Acab y su reino, también iba dirigido al pueblo para que se arrepintieran de su adoración a Baal y se volvieran al verdadero Dios. Y la sequía terminó después de otra oración de fe y una muestra dramática del poder de Dios.

Elías le pidió al pueblo que se reunieran y observaran este desafío entre Baal y el Dios verdadero. Durante horas, los profetas de Baal inútilmente llamaban a su ídolo tonto y mudo, pero Baal no podía enviar fuego para quemar su ofrenda.

Entonces Elías hizo que este desafío fuera aún más dramático y difícil. El pueblo lo observaba mientras veían como él empapó con agua la ofrenda de Dios tres veces.

Luego hizo una breve y ferviente oración de fe:

“Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, el profeta Elías se acercó y dijo: Eterno Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Eterno, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Eterno, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos” (1 Reyes 18:36-37).

La respuesta de Dios fue inmediata y poderosa:

“Entonces cayó fuego del Eterno, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡El Eterno es el Dios, el Eterno es el Dios!” (vv. 38-39).

Es interesante notar que después de esta respuesta inmediata y dramática, Dios hizo que Elías tuviera que esperar para su próxima respuesta. Elías se inclinó en oración siete veces antes de que su siervo le informara que una pequeña nube había finalmente aparecido sobre el mar.

Poco después, Dios puso fin a la sequía con una tormenta torrencial.

Las oraciones de fe de David

El rey David es conocido por su cercana relación con Dios y por su fe inquebrantable. Su confianza en Dios le permitió derrotar a un león, un oso, al gigante Goliat y numerosos enemigos.

Consideremos dos oraciones de fe de David.

El Salmo 56 data de la época en que los filisteos habían capturado a David en Gat. En estos momentos desesperados proclamó: “En el día que temo, Yo en ti confío” (v. 3).

En el Salmo 18 David también relata su fe en Dios. “Te amo, oh Eterno, fortaleza mía. El Eterno, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio... En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra del Eterno; Escudo es a todos los que en él esperan” (vv. 1-2, 30).

Otros ejemplos de oraciones de fe

La Biblia también habla de una época en la que las tribus israelitas al este del río Jordán enfrentaron a su enemigo poniendo su fe y esperanza en Dios.

“Y fueron ayudados contra ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban se rindieron en sus manos; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en él” (1 Crónicas 5:20).

Y cuando el rey Asa se enfrentó a un abrumador ejército de millones de hombres desde Etiopía, hizo una oración de fe.

“Y clamó Asa al Eterno su Dios, y dijo: ¡Oh Eterno, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Eterno Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Eterno, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. Y el Eterno deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes” (2 Crónicas 14:11-12).

Fe viva y oraciones poderosas

Tales ejemplos bíblicos pueden ayudarnos a reforzar nuestra creencia en que Dios tiene el poder de responder a cualquier oración. Él quiere que crezcamos en fe, y nos da promesas maravillosas en las cuales podemos confiar y esperar. Podemos orar con fe sabiendo que Dios responderá de acuerdo con su voluntad misericordiosa y en el momento perfecto.

Es posible tener fe sin tener que saber siempre exactamente cómo y cuándo Dios va a responder nuestras oraciones. Podemos tener fe en que la respuesta de Dios será siempre lo mejor para nosotros (Romanos 8:28), aunque esta respuesta no sea lo que estábamos esperando.

La oración que confía en la voluntad y los tiempos de Dios no es de ninguna manera un signo de duda o falta de fe. El reconocer que no siempre vamos a obtener o recibir con exactitud lo que pedimos demuestra realmente mayor fe: el tipo de fe viva y segura que agrada a nuestro amoroso Creador Todopoderoso.

Continúe su estudio acerca del tema vital de la fe en nuestra sección “La fe: creer y agradar a Dios” de Vida, Esperanza y Verdad. Y aprenda más acerca de la oración efectiva mediante la descarga de nuestra guía de estudio gratuita Cómo debemos orar.

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