Vida, Esperanza y Verdad

De la edición Enero/Febrero 2021 de la revista Discernir

Orar por nuestros líderes

Cuando Dios dice que debemos orar por nuestros líderes, ¿se refiere sólo a los buenos? O ¿incluye a todos, buenos y malos? ¿Cuál será la solución a nuestra crisis de gobierno?

Nuestros lectores viven en diferentes países alrededor del mundo y los gobiernos cambian constantemente. Admito que no sé dónde vive usted o cuáles son las fortalezas y debilidades de todos los líderes del mundo.

Pero sigo estando convencido de que cada uno de nosotros debería orar por los líderes de su país, los líderes locales de su área y todos los líderes del mundo.

Y no me refiero sólo a los buenos líderes, sino a todos. ¿Por qué?

Orar por nuestros gobernantes

Pablo lo explica así:

“Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad” (1 Timoteo 2:1-2).

¡Deberíamos orar por toda la humanidad! Y cuando oramos específicamente por nuestros gobernantes, quienes a menudo tienen cierta influencia para facilitar o complicar nuestra vida, podemos pedirle a Dios que los use como instrumentos para que vivamos en paz.

Muchas personas viven bajo gobiernos injustos, represivos y corruptos, y su deseo es que el gobierno simplemente los deje tranquilos.

Ése es el sentimiento expresado en una de las escenas del musical El violinista en el tejado. Cuando le preguntan al rabí si hay alguna bendición para el zar, él responde: “Que Dios bendiga y guarde al zar… lejos de nosotros”.

Pero probablemente es incluso más importante orar por nuestros líderes cuando no son tan buenos y sus acciones afectan nuestra vida y la misión de la Iglesia de predicar el evangelio al mundo.Probablemente muchos de los que viven bajo un gobierno represivo se sientan identificados con esta idea, aunque no me identifico con la ironía. Pablo dijo que nuestras oraciones deberían reflejar la visión que Dios tiene de todos los seres humanos. ¡Debemos recordar que todos son potenciales hijos de Dios!

“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (vv. 3-4).

Líderes buenos y malos

Obviamente es más fácil orar por los gobernantes que hacen cosas buenas y promueven la justicia. Como dijo Salomón: “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime” (Proverbios 29:2).

Pero probablemente es incluso más importante orar por nuestros líderes cuando no son tan buenos y sus acciones afectan nuestra vida y la misión de la Iglesia de predicar el evangelio al mundo.

Jesucristo dijo que su Reino no era de este mundo (Juan 18:36). Y en cierta forma, desde que Adán y Eva lo rechazaron en el jardín de Edén, Él ha dejado de intervenir directamente. Dios ha permitido que la humanidad siga comiendo del árbol de la ciencia del bien y del mal; y todas nuestras decisiones personales acerca de lo que consideramos bueno o malo han aumentado la decadencia de la sociedad actual.

(Todo esto nos lleva a otra pregunta: ¿por qué Dios permite los malos gobiernos y otras injusticias? Nuestro folleto gratuito ¿Por qué Dios permite el mal y el sufrimiento? explora esta importante pregunta según la perspectiva bíblica.)

Pero Dios no se ha ido muy lejos y no es indiferente. Aún está totalmente a cargo.

Dios dirige los asuntos de la humanidad

Dios nos dice que es Él quien está realmente a cargo, aunque por ahora ha permitido la mezcla de bien y mal que observamos. Él incluso permite que existan los líderes malos —por un tiempo.

Dios permitió que el cruel rey Nabucodonosor tuviera un poder inmenso, pero en cierta ocasión lo corrigió haciéndolo vivir como los animales durante siete años, “hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere” (Daniel 4:32).

En este contexto, Daniel además reveló que “el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y… a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres” (v. 17).

Cuando Pablo escribió su carta a los romanos, ¡el emperador Nerón estaba en el poder! Pero aun así el apóstol dijo:

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella” (Romanos 13:1-3).

Nuestro deber es respetar la posición de autoridad, incluso si la persona que la ocupa no es respetable y honorable. No podemos ser como aquellos de los que Judas nos advirtió: “estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores” (Judas 1:8).

Por otro lado, si bien Dios permite la maldad, la corrupción y a los líderes incompetentes por ahora, no lo hará para siempre. Hay buenas noticias en el horizonte, y debemos orar por eso también.

“Sí, ven, Señor Jesús”

Con todos los problemas que aquejan al mundo y que los seres humanos no podemos resolver, lo que más deberíamos estar pidiendo es que regrese el más importante de los líderes: Jesucristo.

Él prometió que regresaría para salvar a la humanidad de la autodestrucción (Mateo 24:22) y nos dijo que pidiéramos en oración “Venga tu reino” (Mateo 6:10), porque el gobierno de Dios es el único que puede traer justicia, paz y prosperidad verdaderas (Miqueas 4:1-4).

Isaías profetizó que “La extensión de su imperio y la paz en él no tendrán límite” (Isaías 9:7, Reina Valera Contemporánea).

Con razón al mensaje de Jesús acerca del Reino de Dios se le llama “evangelio”, que significa “buenas noticias”. Y con razón cuando Jesús dijo: “Ciertamente vengo en breve”, el apóstol Juan respondió: “Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22:20).

Descubra más acerca de las buenas noticias del gobierno perfecto de Dios en nuestro folleto gratuito El Misterio del Reino.

Continuar leyendo

×

Suscríbase a Discernir