El ejemplo más grande de amor lo dio Jesucristo al dar su vida para que pudiéramos vivir. Su disposición a sacrificarse es un aspecto esencial del verdadero amor según Dios.
Siempre me han conmovido las historias de las personas que están dispuestas a arriesgar su vida por otras —algunas veces por aquellos que ni siquiera conocen.
Veamos la historia de Ahmed Al-Ahmed quien salvó a muchas personas cuando luchó para quitarle la pistola a uno de los francotiradores en una celebración de Hanukka, en la playa Bondi de Australia el 14 de diciembre del 2025.
“Él dijo que lo haría otra vez”, eso dijo el abogado de Ahmed Al-Ahmed, Samiza, en unas declaraciones que dio el lunes 15 de diciembre, después de hablar con su cliente en el hospital. “Pero el dolor ha comenzado a hacer mella en él, no se siente bien, está lleno de agujeros. Nuestro héroe está luchando en estos momentos” (newsweek.com).
Además, está lo que ocurrió en 2013 con William Ayotte, un canadiense de 71 años, que oyó unos gritos afuera de su casa.
“Fui a la puerta de mi casa, la abrí y miré hacia afuera. A unos 12 metros había un oso atacando a una mujer", declaró a la estación de noticias de Winnipeg, la CTV. “El oso tenía a la mujer por la cabeza y estaba meneándola en el aire, y yo no podía creer lo que estaba viendo; entonces pensé, tengo que hacer algo”. Luego, Ayotte tomó una pala, corrió hacia al oso y le clavó el palo en el ojo (BBC.com).
Y todavía recuerdo de la historia de un héroe altruista en un accidente aéreo en 1982.
“Estaban flotando. Aterrorizados, traumatizados. Seis personas habían sobrevivido de un accidente del vuelo 90 de Air Florida que cayó en un puente sobre el río Potomac en Washington, D.C., en enero de 1982. Se aferraron a la sección de cola dañada del avión en el agua helada.
“Cinco de ellos vivirían porque el sexto, le pondría a uno por uno el salvavidas que traía un helicóptero de rescate. Cuando el helicóptero volvió la sexta vez, este hombre ya se había hundido en el agua y había muerto” (palmbeachpost.com).
Hay ejemplos increíbles y sorprendentes de una profunda preocupación y cuidado por otros, incluso por encima de la preocupación por uno mismo.
No hay mayor amor
Dios el Padre y Jesucristo han hecho la demostración más grande del amor que se sacrifica, más allá de toda comprensión (Efesios 3:19).
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo el que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
Y como dijo Jesús la noche antes de ser sacrificado:
“Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).
Jesús estaba dispuesto a morir por sus amigos. Y su amor no estaba limitado a los que ya eran sus amigos o seguidores. El apóstol Pablo explicó:
“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8).
Podemos estar profundamente agradecidos por tal amor. Pero Él es Dios, y ese nivel de amor parece ir mucho más allá de lo que podemos demostrar. ¿Cómo se relaciona el amor de Dios con cómo debemos amar?
¿Qué es el amor?
La introducción de Shannon Bream en el libro Las historias de amor de la Biblia dice:
“¿Qué es amor? No es lo que el mundo nos dice ni lo que nuestras emociones nos dictan; sólo podemos entender y compartir el amor en su forma más pura, si le permitimos a Dios mostrarnos el camino”.
El amor en la Biblia
El amor es mencionado en la Biblia de muchas maneras. Los libros que contienen la mayoría de esas menciones son:
- 1 Juan 36
- Cantar de los Cantares de Salomón 30
- Salmos 29
- Juan 26
- Proverbios 18
- Deuteronomio 16
La primera mención del amor se encuentra en Génesis 22:2, un pasaje que prefigura el increíble sacrificio que Dios haría más tarde.
Dios le dijo a Abraham: “Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2).
Esto prefiguraba el más grande acto de amor —el sacrificio del Hijo amado de Dios para pagar la pena de muerte que que nosotros merecíamos.
Dios nunca pretendió que Abraham realmente sacrificara a Isaac y Él odia la idea de los sacrificios humanos (Deuteronomio 12:31; Jeremías 7:31). Pero quería saber si su amigo Abraham podría actuar de esta manera y comenzar a entender la profundidad del amor que Dios mismo mostraría por todos nosotros. Meditar en la experiencia de Abraham puede ayudarnos a ganar un entendimiento más profundo del amor inconmensurable de Dios.
Por supuesto, palabras traducidas como “amor” en la Biblia tienen un variado rango de significados como lo tiene también la palabra en español en la actualidad. La Biblia no rehúye describir el amor incorrecto y dañino. Pero el mensaje contundente es que existe un amor supremo que es la esencia de lo que Dios es, lo que Él quiere que seamos y lo que conduce a relaciones hermosas, significativas y satisfactorias.
La Biblia en sí misma es una historia de amor, y el protagonista es el ejemplo perfecto del amor.
¿Qué no es el verdadero amor?
Es interesante que el famoso capítulo del amor de Pablo hace una lista de muchas cosas que se supone son amor, pero no lo son. Con mucha frecuencia, las características opuestas al amor son lo que se resalta en las historias de amor actuales.
Los celos y los deseos ilícitos pueden ser lo que conforman las novelas románticas y el universo de las películas de amor, pero eso no demuestra el amor verdadero.
¿Qué es el verdadero amor?
El capítulo del amor también hace una lista de las características positivas, las que están en 1 de Corintios 13:4, 6-8:
Dios no sólo nos da un ejemplo de amor, sino que Él mismo se define como amor, esto debería inspirarnos a actuar en amor hacia Dios y nuestros semejantes.
“El amor es sufrido y es benigno… se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1 de Corintios 13:4, 6-8).
Sufrir, sobrellevar y soportar, nuevamente subrayan las características del amor según Dios, que está dispuesto a sacrificarse por los demás. Y todo esto sin fallar, según lo muestran las pisadas de nuestro maravilloso Dios perfecto.
Otro capítulo del amor
El apóstol Juan usa la palabra amor 21 veces en 1 Juan 4. Analicemos el gran resumen que hace en los versículos 7 al 9 y 18 al 21 acerca del amor de Dios y lo que su amor nos debería inspirar a hacer.
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:7-9).
Dios no sólo nos da un ejemplo de amor, sino que Él mismo se define como amor, esto debería inspirarnos a actuar en amor hacia Dios y nuestros semejantes.
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:18-21).
Para seguir el ejemplo de amor de Dios, no podemos poner límites a quien vamos a amar. Como dijo Jesús en Mateo 25:45 acerca de aquellos que no sirven a otros: “Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis”.
Amor sincero y ferviente
El amor de Dios no es algo superficial o que se pueda esconder. Tanto Pedro como Pablo hicieron énfasis en la sinceridad del amor según Dios.
“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).
Pablo amplió el concepto: “El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno” (Romanos 12:9).
En este artículo sólo hemos tocado la superficie. El tema del amor es un tema fundamental en la Biblia y en el plan de Dios. Lo invitamos a estudiar y profundizar en nuestros artículos: “Dios es amor” y “El fruto del espíritu: el amor”.